Señor Dios, míranos. Mira esta ciudad, esta isla. Mira a nuestras familias.
Señor, a Ti no te faltó el trabajo, fuiste carpintero, eras feliz.
Señor, nos falta el trabajo.
Los ídolos quieren robarnos la dignidad. Los sistemas injustos quieren robarnos la esperanza.
Señor, no nos dejes solos. Ayúdanos a ayudarnos entre nosotros; que olvidemos un poco el egoísmo y sintamos en el corazón el “nosotros”, nosotros pueblo que quiere ir adelante.
Señor Jesús, a Ti no te faltó el trabajo, danos trabajo y enséñanos a luchar por el trabajo y bendícenos a todos nosotros. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
– Del Papa Francisco –