Oh Dios, concederme la serenidad para aceptar aquellas cosas que no puedo cambiar. Valor para cambiar aquellas que puedo y debo cambiar. Y sabiduría para reconocer la diferencia. Oh Dios que por la gloriosa resurrección has destruido la muerte y has hecho irradiar la vida y la inmortalidad, concede a tus hijos que han fallecido, están enfermos y en angustia, la luz de tu presencia, tu fortaleza y la paz. Por JCNS. Amén.