María, Inmaculada Concepción, otorga la gracia de la curación a todos los que la soliciten.
Enséñanos a ser mejores, a que nuestros corazones malvados se vuelvan buenos, a evitar los castigos que merecemos.
Bendícenos siempre, Madre tan buena. Queremos consolarte orando mucho, acercándonos a tu Corazón para que los corazones más alejados se acerquen a ti.
Intercede por nosotros, Madre del Amor Amado, para que podamos tener la misericordia divina y satisfacer nuestras necesidades.
Ayúdanos a encontrarte, Madre de la Santa Esperanza, porque así es como encontraremos paz, fecundidad y la verdadera vida de gracia.
Abrázanos contra tu corazón, debajo de tu manto y llévanos a Jesús.
Llévanos a todos un día contigo al paraíso.
Enséñanos a aceptar con resignación el sufrimiento que es la escalera que lleva al cielo a las almas que lo sostienen.
Confiamos en ti porque nunca hemos escuchado que alguien que haya implorado tu ayuda haya sido abandonado.
Enséñanos a responder a tu solicitud de hacer comuniones reparadoras el primer viernes del mes para que nuestro amor por el Corazón de Tu Jesús crezca y también nos consuele enormemente.
Aumenta nuestra confianza en Jesús. Perdemos tantas gracias por nuestra falta de fe.
Que triunfe Tu Inmaculado Corazón y solo entonces el mundo podrá vivir en paz.
Amén!
P. Marie