Confianza en la Prueba y en la borrasca

Cuánto, Señora, es dulce vuestra afabilidad, ¡y cuán inescrutables vuestros designios!
Vos nos hacéis sentir de mil modos, en los días de penumbras, como en los de luz, las delicadezas grandiosamente sabias de Vuestras vías. Y al mismo tiempo las minucias de Vuestras misericordias. Es el conjunto de luces que encendéis a lo largo de nuestros pasos.
Luz necesaria porque deseáis que caminemos la mayoría de las veces cercados de sombras, encontrando mil piedras por el camino y, a veces, atrás de las piedras, emboscadas inesperadas. Queréis que confiemos en la prueba y en la borrasca. Mandáis una y otra para que seamos abnegados. Y mandáis Vuestras caricias para que avancemos en la Fe. Esa es la majestad regia de Vuestra vía. Ayudadnos a lo largo de ella, oh Señora de Sabiduría y Madre de Misericordia.
Amén.