V. - Oh Dios, venid en mi ayuda.
R. - Apresuráos, Señor, a socorrerme.
Gloria al padre, al hijo y al Espíritu Santo…
I AVEMARIA
¡Oh María! llamada con razón omnipotencia suplicante, por el poder ilimitado que os concedió el Eterno Padre, os suplico me asistáis en la necesidad en que me encuentro, y ya que podéis y deseáis socorrerme, no me abando-néis, pues sois especialísima Abogada en las causas desesperadas.
Creo que la gloria de Dios, vuestro honor y el bien de mi alma, están interesados en la concesión de este favor.
Por lo tanto usad conmigo del poder que habéis recibido, y para obligaros más os diré con Santa Matilde, a quien Vos misma revelásteis la práctica saludable de las Tres Avemarías.
Avemaría etc.
II AVEMARIA
¡Oh dulcísima María! que sois con toda propiedad trono de la sabiduría in-creada, pues el Verbo Divino - Sabiduría de Dios - al hacerse hombre, moró en vuestro seno virginal, y ahora reside en vuestro purísimo corazón como en su trono.
Ya que Jesucristo os ha comunicado toda su ciencia, en el grado en que podía comunicarla a la criatura más per-fecta, me abandono en vuestras manos para obtener la gracia que deseo, y a fin de obligaros más os diré con San Antonio de Padua y San Leonardo de Puerto mauricio, los más celosos predicadores de vuestras Tres Avemarías.
Avemaría etc.
III AVEMARIA
¡Oh Madre del bello amor! a quien el Espírita Santo inflamó en el fuego de la caridad divina para consuelo y alivio de la humanidad caída. Bien se que no merezco el precioso favor que solicito, pues muchas veces he contristado al Espíritu Consolador con mis infidelidades a su gracia; sin embargo me reconozco culpable y pido perdón, recordando que sois Madre de los pecadores arrepentidos. Y para moveros más os diré con San Alfonso de Ligorio, el panegirista de vuestra misericordia y el doctor de vuestras Tres Avemarías.
(Rezar el Avemaría)
ORACION
¡Oh Reina del Cielo y de la tierra, dulcísima María! aceptad bondadosa las plegarias de un hijo que pone en Vos toda su confianza, apoyado precisamente en el Poder, Subidurin y 4 mor con que os adornó la Santisima Trinidad.
Alcanzadme la gracia que deseo y yo en cambio cifraré mi gloria en amaros y en haceros conocer de todos los mortales.
Así sea.