Oh, amantisimo Jesús mio Sacramentado que dijiste: "Confiad, venid a Mí todos"
A Vos vengo lleno de confianza en vuestra infinita misericordia. Os adoro, os amo, creo que vuestro amor llega hasta la más delicada ternura para con nosotros, y porque creo en la infinita bandad de vuestro amantísimo corazón, le pido grandes cosas. Dadme Señor vuestro amor, dadme el tender siempre a la perfección, dadme el probaros mi amor con una confianza firme e inquebrantable.
Oh mi dulcisimo Jesús, dadme también la gracia deseada:
Yo lo espero todo de vuestra infinita bondad, no tengo ninguna duda; confío en el Corazón de mi Dios, cuyo poder es infinito; en el Corazón de mi Padre, cuya ternura me infunde felicidad y alegria. Estoy seguro de ser oído y descanso en el seno paternal de vuestra amorisísima providencia.
Virgen Inmaculada y Madre mia, presentad nuestras plegarias a vuestro Divino Hijo
(Pídase la gracia.... Padrenuestro)
Jesús bueno omnipotente y misericor-dioso, mirad con piedad nuestras necesidades de todo género y especialmente lo que hoy os encomendamos; remediadia Señor desde vuestro Eucarístico Trono.
Amén
( Se conceden 100 días de indulgencias a todas las personas que recen devotamente la anterior oración)
BALTASAR ALVAREZ, Obispo de Pereira
Recuerdo del Congreso Eucaristico de Bogotá.