Glorioso San Jacinto, modelo de virtudes y ejemplo de santidad, tú que con tu disponibilidad y compromiso, pusiste tu vida al servicio del bien y de los enfermos, concédenos que nosotros podamos imitar tu ejemplo como auténticos discípulos de Cristo y miembros activos de la iglesia.
Permite que el amor, a la eucaristía y a la Santísima Virgen, de quienes fuiste tan celoso defensor, nos ayude a seguir las enseñanzas del Evangelio, a convertirnos diariamente, y a trabajar para hacer de nuestras familias verdaderos hogares cristianos. Haz que seamos constructores de paz en nuestra comunidad parroquial de Guasca.
A ti venimos para pedir tu protección de todo mal y pecado. Acrecienta nuestra poca fe y esperanza, para estar seguros de conseguir las gracias que necesitamos, pues tú eres un gran intercesor delante de Dios.
AMÉN