
Apr 03
PARA MEDITAR

La Cuaresma es un periodo que nos anima a asumir con coherencia la práctica de la vida de fe en Dios, desde la perspectiva cristiana de la libertad espiritual de los hijos de Dios, miembros pertenecientes a su pueblo elegido. Ante este Dios que opta por mantener su promesa, no estamos atados a Él como si fuéramos esclavos, es decir, sumidos y atormentados en el temor servil, y tampoco somos como mercenarios en busca de un jornal. Nada de eso seremos, porque nos ama, somos sus hijos, y ponemos lo mejor de nuestra parte para responder a su amor y elección, pues Él nos ha amado primero.
Por todo esto, la mediación de Moisés nos revela que es posible responder a la acción de Dios en primera persona, dialogando desde lo profundo del “tú”. Sin embargo, no podemos olvidar que ese “tú” forma parte de una gran comunión, ya que se refiere a un pueblo que puede responder, a pesar de sus caídas, al “Tú” de Dios. Por tanto, siempre se tratará de una experiencia de apertura a la realidad del “nosotros” y a la de Dios y su amor en comunión de personas que le pertenecen.
P. Hector
Hospitalitos de la Fe