
La tierra se regocija en estos días, y tu Iglesia se llena de gozo ante tu Hijo, nuestro Señor, quien se acerca como luz resplandeciente para iluminarnos a quienes vivimos en la oscuridad de la ignorancia, el dolor y el pecado.
Llenos de esperanza en Su venida, hemos preparado esta corona.
Ahora que comenzamos el tiempo de preparación para la venida de tu Hijo, te pedimos Dios Padre, mientras cada día crece el esplendor de esta corona, que nos ilumines con la llama de Amor de Aquel que, siendo la luz del mundo, ilumina toda oscuridad.
Por Nuestro Señor Jesúcristo, tu Hijo amado, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.