Perpetuo Socorro

¡Oh Madre del Perpetuo Socorro! con la mayor confiansa me postro ante tu imagen para pedir tu ayuda y confianza. Tú has contemplado las heridas que Jesús quiso recibir para nuestro bien espiritual y corporal; tú le viste derramar su Sangre divina por nuestra salvación y conociste también sus ardientes deseos de aplicarnos los frutos de la Redención. Por ello, postrado a tus pies, te suplico encarecidamente, me des las gracia que tanto necesita mi alma. Oh María, la más amable de las madres, concédeme del Corazón de Jesús la gracia que te pido (cada uno presenta sus intenciones particulares)
Oh Madre del Perpetuo Socorro que deseas nuestra salvación más que nosotros mismos Tu Hijo te constituyó Madre nuestra y Tú misma quieres ser lamada Madre del Perpetuo Socorro. No confio en mis propios méritos sino en tu poderosa intercesión.
Confio en tu bondad y maternal amor. Oh Madre del Perpetuo Socorro, por el amor que tenías a Jesús, tu Hijo y mi Redentor; por el amor que te projesaba tu gran siervo San Alfonso; por el amor que tienes a mi alma, concédeme la gracia que te pido. lAmen!