
Jesús, tú has aceptado sufrir por el amor que tienes por nosotros, y por eso tu sufrimiento se ha convertido en nuestra redención. Te damos gracias por tu cruz. Te damos gracias por tus llagas y por las tres horas de agonía. Te damos gracias por tus heridas sobre la cruz, por medio de las cuales nos diste a María como nuestra madre: "¡Ahí tienes a tu madre!" Te damos gracias por las palabras pronunciadas en la cruz, con las cuales nos enseñas lo que significa realmente perdonar: "Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen."
En esta hora nos acercamos a Tu cruz a ofrecer todos nuestros sufrimientos: sufrimientos en la familia, en la Iglesia, en el mundo. Sabemos que Tú, oh Jesús, quieres redimirnos.
María, Madre amorosa, bajo la cruz, reza con nosotros y por nosotros. ¡Por medio de la cruz, signo de salvación, Dios Todopoderoso puede protegernos de todo mal! ¡Por medio de la cruz, signo de triunfo, Dios Todopoderoso puede liberar a todos los que sufren a causa de la influencia del mal! Por medio de esta Santa cruz, Dios puede darnos todas las gracias que necesitamos; la gracia de la reconciliación, de la paz, del amor, de la fe y de la salvación. Con este signo de la cruz, Dios Todopoderoso puede bendecirnos y protegernos a todos nosotros.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.