
Oh, glorioso San José,
padre protector y custodio fiel,
tú que conociste bien
las encrucijadas
de este mundo
y guiaste tus pasos
siempre hacia
la Voluntad Divina:
Te suplicamos
que intercedas
por nosotros
ante nuestro
Señor Jesucristo,
para que nos apartes
con firmeza
del ancho camino
de la perdición
y nos sostengas
con tu gracia
en el estrecho
camino de la vida.
Muéstranos
cómo andar
con rectitud,
silencio y amor,
y alcánzanos la gracia
de elegir siempre a Dios,
para que, guiados
por tu valiosa intercesión,
y la de tu Esposa
María Santísima,
lleguemos
un día
a la morada eterna.
Amén.