Feb 10
SEMILLA AGUSTINIANA
Celebramos este día de fiesta, hecho sagrado para nosotros por la sangre de los apóstoles. Amemos su fe, su vida, sus fatigas, su pasión, su confesión, su predicación. En efecto, es el amor, no la alegría mundana de la celebración, lo que nos hace progresar. ¿Qué piden de nosotros los mártires? De algo carecen, si es que aún requieren las alabanzas de los hombres. Si aún buscan que los alaben los hombres, es que todavía no han vencido. Pero, si han vencido, nada requiere de nosotros para ellos mismos; si requieren algo, es por nosotros mismos. Que nuestro camino, pues, lo dirija la mirada al Señor. Era estrecho, lleno de zarzas, escarpado, pero el paso de tantos otros ha hecho cómodo transitar por él. El Señor mismo fue el primero en pasar por él; pasaron también los intrépidos apóstoles; luego, los mártires, niños, mujeres, chiquillas. Pero ¿quién estaba en ellos? El que dijo: Sin mí no pueden hacer nada ( Serm 295,8).

P. Juan A. Cardenas