
Mar 18
PALABRAS DEL SANTO PAPA FRANCISCO (Mt 1, 16.18-21.24a)

La lectura del Evangelio de hoy presenta una situación humanamente incómoda y contradictoria. José y María están prometidos; aún no viven juntos, pero ella está embarazada de un niño por la gracia de Dios. Ante esta sorpresa, José se siente naturalmente perturbado, pero en lugar de reaccionar impulsivamente y con resentimiento, busca una solución que respete la dignidad e integridad de su amada María. Por lo tanto, con gran sufrimiento, decide separarse de ella sin causar escándalo. Pero el Ángel del Señor interviene para decirle que la solución que había imaginado no es la que Dios desea. En ese momento, José confía plenamente en Dios, obedece las palabras del Ángel y recibe a María. Fue precisamente esta confianza inquebrantable en Dios la que le permitió aceptar una situación humanamente difícil y, en cierto sentido, incomprensible. Con fe, José comprende que el niño concebido en el vientre de María no es su hijo, sino el Hijo de Dios, y que él, José, será su tutor, asumiendo plenamente su paternidad terrenal. El ejemplo de este hombre manso y sabio nos invita a alzar la mirada y mirar más allá. Se trata de recuperar la sorprendente lógica de Dios que, lejos de cálculos pequeños o grandes, se basa en la apertura a nuevos horizontes, a Cristo y a su Palabra. (Papa Francisco, Ángelus del 22 de diciembre de 2019)