Mar 19
¡GRACIAS!
Momentos fuertes, situaciones difíciles, lágrimas, desespero... Está bien sentir, llorar, pero no olvidemos que Dios siempre marca la diferencia en nuestra vida, así que:

Te doy gracias, Yahvé, de todo corazón, por haber escuchado las palabras de mi boca. En presencia de los Ángeles tañeré en tu honor, me postraré en dirección a tu santo Templo. Te doy gracias por tu amor y tu verdad, pues tu promesa supera tu renombre. El día en que grité, me escuchaste, aumentaste mi vigor interior. Si camino entre angustias, me das vida, ante la cólera del enemigo, extiendes tu mano y tu diestra me salva. Yahvé lo hará todo por mí. ¡Tu amor es eterno, Yahvé, no abandones la obra de tus manos!
Salmo 138: 1-3, 7-8