Mar 20
SEMILLA AGUSTINIANA

Quizá diga alguien: «La fe la recibí ciertamente, pero yo la he guardado». Tú, que en tu insipiencia oyes estas cosas, quizá dices esto: «La fe la recibí ciertamente, pero yo la he guardado». Nuestro Pablo no dice: «Yo la guardé», pues tiene ante los ojos: Si el Señor no guarda la ciudad, en vano se fatiga el guardián. Esfuérzate, custódiala; pero bien te será ser custodiado tú, pues no te bastas para custodiarte a ti mismo. Si te dejan solo, quedarás adormilado y acabarás durmiéndote. Pues no dormita ni duerme el guardián de Israel ( Serm 297,7).
P. Juan A. Cardenas