May 07
SEMILLA AGUSTINIANA
Todos nosotros, unidos a Cristo nuestra Cabeza, somos vigorosos, pero sin nuestra Cabeza no valenos para nada.¿Cómo así? Porque unidos a nuestra cabeza somos vid; sin nuestra cabeza, lo que Dios no permita, somos sarmientos cortados, destinados no al uso de los agricultores, sino al fuego. De aquí que Cristo diga en el evangelio: Yo soy la vid, ustedes los sarmientos, mi Padre el labrador ( In Ps 30 II,4).

P. Juan A. Cardenas