
Jun 19
SEMILLA AGUSTINIANA

No les diría estas cosas si oyese cosas buenas acerca de ustedes; pero, si me callo, temo ser condenado junto con ustedes. Por tanto, hermanos míos, quiso Dios que pasase por aquí. Mi hermano me retuvo, me mandó, me suplicó y me forzó a dirigirles la palabra. ¿De qué debía hablarles sino de lo que más temor me infunde? ¿De qué sino de lo que más me duele? ¿Ignoran que yo y todos nosotros hemos de rendir cuentas muy rigurosas a Dios por las alabanzas de ustedes ? ¿Pensáis que estas alabanzas son un honor para nosotros? Son un peso, no un honor. Muy rigurosa cuenta hemos de dar de esas alabanzas; temo mucho que nos diga Cristo en el día del juicio: «Siervos malvados, con agrado recibían las alabanzas del pueblo a la vez que callaban sobre su propia muerte». El Señor Dios nuestro nos concederá que en adelante oigamos cosas buenas de ustedes y que por su misericordia recibamos el consuelo de la corrección de sus vidas, pues cuanto más grande es ahora la tristeza, tanto mayor será entonces el gozo ( Serm 301A,8).
P. Juan A. Cardenas