
Jul 10
PAN PARA EL CAMINO

EL AMOR ES LA MEDIDA DE TODA VIDA
Al final de la existencia no seremos examinados por el prestigio alcanzado, los bienes acumulados o los éxitos conseguidos. El Evangelio nos recuerda continuamente que la única riqueza que atraviesa el umbral de la eternidad es el amor. Todo lo demás pasa. Solo permanece aquello que fue realizado con un corazón semejante al de Cristo. «Ámense unos a otros como yo los he amado» (Jn 13,34). Amar no consiste únicamente en sentir; consiste en decidir cada día buscar el bien del otro, incluso cuando ello exige sacrificio.
San Agustín resumió admirablemente toda la vida cristiana cuando escribió: «Ama y haz lo que quieras» (Tratados sobre la Primera Carta de San Juan, VII, 8). No invitaba al capricho, sino a comprender que quien ama verdaderamente jamás elegirá el mal. El Catecismo de la Iglesia Católica enseña que la caridad es la forma de todas las virtudes y el vínculo de la perfección (CEC 1827). Sin amor, incluso las obras más admirables pierden su valor delante de Dios.
Hoy pregúntate cuánto amor has sembrado más que cuánto has logrado. Tal vez un gesto de paciencia, una palabra de aliento o un perdón ofrecido valgan mucho más ante Dios que las mayores realizaciones humanas.
Palabra de Dios: Juan 13,34-35.
P. Fr. Juan Alberto Cárdenas Ruiz, OSA