Aug 03
SEMILLA AGUSTINIANA
La lectura del santo evangelio presentó ante nuestros ojos un cruel espectáculo: la cabeza del santo Juan en una bandeja; él, testimonio de la crueldad, por odio a la verdad, de una bestia. Danza una joven, su madre rebosa crueldad y, en medio de los placeres y lascivias de los comensales, se jura temerariamente, y sin piedad alguna se cumple lo jurado. Se realizó en Juan lo que él mismo había predicho. En efecto, había dicho acerca de Jesucristo el Señor: Conviene que él crezca y que yo mengüe. Juan menguó al ser decapitado y Cristo creció levantado en la cruz. La verdad engendró odio Serm 397,1).

P. Juan A. Cardenas