Aug 08
UNA FE QUE PERSEVERA
La mujer cananea no deja de confiar, aunque Jesús parezca guardar silencio. Su humildad y perseverancia abren el camino al milagro. La fe auténtica sabe esperar porque confía más en el amor de Dios que en sus propios cálculos.

San Agustín escribe: «Dios demora sus dones para ensanchar nuestro deseo» (Comentario a la Primera Carta de San Juan, IV, 6). El Catecismo enseña que la oración perseverante es una expresión de la confianza filial (CEC 2737).

No abandones aquello por lo que llevas tanto tiempo orando. Dios nunca llega tarde; siempre llega en el momento oportuno.

Palabra para recordar: «¡Qué grande es tu fe!» (Mt 15,28).

P. Fr. Juan Alberto Cárdenas Ruiz, OSA