
Aug 15
LEVANTA LA MIRADA: EL CIELO ES NUESTRA META

María canta hoy: «El Poderoso ha hecho obras grandes por mí» (Lc 1,49). La Asunción proclama que la historia humana no termina en la muerte. Aquella que creyó, sirvió y permaneció junto a Cristo participa plenamente de su victoria. María elevada al cielo nos recuerda hacia dónde caminamos.
San Agustín contempla a María como discípula antes que como madre: fue bienaventurada porque acogió a Cristo primero en la fe (De sancta virginitate, 3). El Catecismo enseña que su Asunción es una anticipación de la resurrección de los demás cristianos (CEC 966). En María contemplamos nuestra propia esperanza.
No vivas como si esta tierra fuera tu destino definitivo. Ama, trabaja, sirve y lucha por el bien, pero con los ojos puestos en la eternidad. María nos recuerda hoy que una vida entregada a Dios no termina en una tumba: termina en sus brazos.
P. Fr. Juan Alberto Cárdenas Ruiz, OSA