Aug 22
LA GRANDEZA DE QUIEN SABE SERVIR

Jesús denuncia una religiosidad que busca títulos, honores y primeros puestos, y establece una regla completamente distinta: «El mayor entre ustedes será su servidor» (Mt 23,11). El Reino invierte nuestras categorías: delante de Dios no es grande quien consigue que muchos le sirvan, sino quien aprende a ponerse al servicio de los demás.
San Agustín, hablando de su propio ministerio episcopal, decía: «Para ustedes soy obispo; con ustedes soy cristiano» (Sermón La autoridad cristiana nunca puede separarse del servicio. El Concilio Vaticano II presenta a María precisamente como humilde sierva del Señor y modelo de la Iglesia (Lumen Gentium, 63-65).
Hoy no preguntes qué lugar ocupas, sino cuánto bien puedes hacer desde ese lugar. Cuando dejamos de buscar reconocimiento y comenzamos a servir, nos parecemos un poco más a Cristo.
P. Fr. Juan Alberto Cárdenas Ruiz, OSA