
Virgen Santa, Inmaculada de Lourdes,
En medio de tus días gloriosos, no olvides las trstezas de la tierra.
Dirige tu mirada bondadosa hacía todos los que sufren, a los que luchan contra tantas dificultades, a los amargados y angustiados de la vida.
Ten piedad de los que se han amado y están separados.
Ten piedad de la soledad del corazón.
Ten piedad de la debilidad de nuestra fe.
Ten piedad de todos los que amamos con ternura.
Ten piedad de los que lloran, de los que ruegan, de los que vacilan.
Danos a todos la esperanza y la Paz. Amén
Nuestra Señora de Lourdes consuelo de los afligidos, salud de los enfermos, refugio de los pecadores, ruega por nosotros.