Oración para visitar los 7 templos o iglesias

* Por la Señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, libranos, Señor, Dios nuestro.* En el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Señor mio, Jesucristo, que, por el amor que tienes a los hombres, estás de noche y de día en este Sacramento, todo lleno de piedad y de amor esperando, llamando y recibiendo a todos los que vienen a visitarte: yo creo que estás presente en el Santísimo Sacramento del Altar, te adoro desde el abismo de mi nada, y te doy gracias por todas las bondades que me has brindado, especialmente por haberme dado en este Sacramento tu Cuerpo, tu Sangre, tu Alma y tu Divinidad; por haberme concedido como abogada a tu Santísima Madre, la Virgen Maria, y por haberme llamado a visitarte en este lugar santo. Amén.

Oración inicial

Señor Jesús, hemos querido acompañarte velando en oración para que las horas previas a tu Pasión y Muerte no transcurran bajo el cobijo de la soledad y la angustia. Nos unimos a Ti, atendiendo el llamado que en su momento hiciste a tus discípulos: «quédense aquí y velen» (Mc 14, 34). Deja, Divino Redentor, que el latido de nuestro corazón se convierta en aliento, fortaleza y coraje, para que afrontes lo venidero con la certeza de saber que no estás solo, que tu padecimiento resonará en nuestra existencia como prenda preciosa de salvación y vida eterna. Amén.

Esto se reza al inicio de cada visita o templo:
V/. Bendito, Alabado y Adorado sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar R/. Sea para siempre Bendito, Alabado y Adorado (3 veces)
"Quédense aquí y velen conmigo." (Mateo 26,38)

Visita I
Oración:
Señor Jesús, realmente presente en el Santisi-mo Sacramento del altar, me acerco a Ti con respeto y fe sincera. En este lugar santo me detengo, me alejo del ruido del mundo y me coloco bajo tu mirada amorosa, que conoce mi historia, mis luchas y mis anhelos más profun-dos. Creo que estás aquí, oculto en la sencillez del Pan consagrado, y deseo permanecer contigo, adorándote con todo mi ser, reconociéndote como mi Señor y mi Dios, fuente de toda vida y de toda esperanza. Permite, Señor, que esta adoración transforme mi interior, que purifique mis pensamientos, ordene mis afectos y fortalezca mi fe. Que al contemplarte aprenda a vivir siempre en tu Presencia, a escuchar tu voz en el silencio y a dejarme guiar por tu Amor, para que mi vida entera sea una respuesta fiel y agradecida al amor de tu Presencia eucarística.

Visita II
Oración:
Jesús Sacramentado, ante Ti deposito todo lo que soy y todo lo que tengo en el corazón: mis cansancios, mis temores, mis preocupaciones y mis preguntas sin respuesta, pues sé que nada de lo que vivo te es indiferente. En tu Presencia encuentro refugio y descanso, un lugar donde puedo soltar mis cargas y confiar en tu Amor fiel. Enséñame, Señor, a abandonarme en tus manos, a confiar en tu Voluntad aun cuando no la comprenda, para vivir sostenido por tu paz. Que esta entrega confiada en Ti transforme mi manera de enfrentar la vida y me ayude a caminar con serenidad, esperanza y fidelidad a tu Palabra.

Visita III
Oración:
Amado Jesús, Rostro visible de la Misericordia del Padre, me acerco a Ti con humildad y verdad. En frente de tu Presencia Eucarística reconozco mis fragilidades, mis pecados y todo aquello que me aleja de la plenitud a la que me llamas. Te pido perdón por todas las ofensas que te he hecho y con las que he lastimado tu Sagrado Corazón. Sé que tu Amor es más grande que mis límites y mis errores, y que tu Misericordia nunca se cansa de perdonar y de recibir a quienes llegan arrepentidos hacia Ti. Purifica, Señor, mis heridas y renuévame con la gracia de tu perdón, para que pueda levantarme y continuar mi caminar convencido de que Tú vas conmigo. Transforma mi corazón para que viva reconciliado contigo y con mis hermanos, y haz que mi vida sea reflejo de tu Misericor-dia, aprendiendo a perdonar, a comprender y a amar como Tú amas. Enséñame, Señor, a perdonar como Tú, pues solo así podré obtener tu perdón. Hazme un apóstol de tu Misericordia, que dé testimonio de tu amor en el mundo.

Visita IV
Oración:
Jesús Eucaristía, centro silencioso de los hogares, pongo ante Ti a mi familia y a todas las familias del mundo. Tú conoces nuestras historias, alegrias y sufrimientos, nuestras luchas cotidianas y nuestras esperanzas.
Desde tu Presencia escondida, acompaña a cada hogar y sostén a quienes se esfuerzan por vivir el amor en medio de las dificultades.
Derrama, Señor, tu gracia sobre nuestras familias y danos la alegria de permanecer en tu Amor. Sana las divisiones, fortalece los vinculos y enséñanos a vivir el perdón, la paciencia y la fidelidad, para que nuestros hogares sean verdaderas Iglesias domésticas y testimonio vivo de tu Amor.

Visita V
Oración:
Jesús, Principe de la Paz, presente en el Santisimo Sacramento, elevo ante Ti un clamor silencioso por la paz. Mira un mundo herido por la violencia, la injusticia y el odio; mira los corazones inquietos y las naciones divididas que, claman por reconciliación.
Concédenos, Señor, la paz que nace de la comunión contigo y transforma nuestros corazones. Que esa paz se extienda a nuestras familias, comunidades y pueblos, y haz de nosotros instrumentos humildes de tu paz, capaces de sembrar justicia, perdón y amor allí donde hoy reina la división.

Visita VI
Oración:
Jesús, Buen Pastor, al contemplarte en el Santísimo Sacramento pongo en tu Corazón a la Iglesia peregrina en el mundo. Sostén su caminar, fortalece su fe y renueva su fidelidad al Evangelio en medio de los desafíos del tiempo presente. Mira con amor a los sacerdotes y ministros que sirven a tu pueblo. Renueva su entrega, consuélalos en el cansancio y llénalos de tu Espiritu, para que sean pastores según tu Corazón. Suscita nuevas vocaciones y concede a tu Iglesia unidad, santidad y amor profundo a la Eucaristía.

Visita VII
Oración:
Jesús, Pan de Vida eterna, ante tu Presencia dejo que el silencio hable más que mis palabras. En Ti descanso, en Ti confío y en Ti renuevo mi esperanza, sabiendo que solo Tú das sentido pleno a mi existencia y llevas mi vida hacia la plenitud. Aliméntame, Señor, con este Pan celestial para no desfallecer en el camino. Fortalece mi fe, sostén mi perseverancia y ayúdame a vivir cada día con la mirada puesta en la eternidad, hasta el momento en que te contemple cara a cara en tu Reino.

ORACIÓN FINAL

Señor Jesucristo, te damos gracias por este tiempo de adoración ante tu Presencia eucarística. Guarda en nuestro corazón las gracias recibidas y enséñanos a llevar a la vida lo que hemos contemplado en el silencio.
Te pedimos que fortalecidos por tu Amor, vivamos como testigos fieles de tu Evangelio, hasta el día en que podamos adorarte sin velos en el Cielo. Amén.