
Oración para bendecir la casa el día de la Epifanía:
Que el amor de Dios bendiga esta tiza que ha creado, que sea de ayuda a nuestra gente; y que por su Santo Nombre, por los santos nombres Gaspar, Melchor y Baltasar que escribiremos sobre la puerta de nuestro hogar, que el Señor interceda para que esta casa reciba la salud del cuerpo y la protección del alma de aquellos que la habitan y aquellos que la visiten; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Instrucciones para bendecir el hogar:
Usando la tiza bendecida, escribe en el dintel de tu puerta principal lo siguiente:
20 + C + M + B + 26
Explicación: El 20 26 es el año, C (Caspar), M (Melchor), B (Baltazar), que también significa: Christus Mansionem Benedicat (Cristo Bendiga esta casa.
…a medida escribesque (20 + C + M + B + 26 ) ora:
Los tres Reyes Magos, Gaspar, Melchor y Baltasar siguieron la estrella del Hijo de Dios que se hizo hombre dos mil veinticinco años atrás. Que el Señor bendiga este hogar y nos acompañe durante este nuevo año. Amén.
Luego ofrece la siguiente oración:
Te pedimos, Señor, que bendigas esta casa y a cuantos viven en ella: que haya siempre en este hogar amor, paz y perdón; concede a sus moradores suficiencia de bienes materiales y abundancia de virtudes; que sean acogedores y sensibles a las necesidades de los demás; que en la alegría te alaben, Señor, y en la tristeza te busquen; en el trabajo encuentren el gozo de tu ayuda, y en la necesidad sientan cercano tu consuelo; cuando salgan, gocen de tu compañía, y cuando regresen, experimenten la alegría de tenerte como huésped; que esta casa sea en verdad una iglesia doméstica donde la Palabra de Dios sea luz y alimento, y que la paz de Cristo reine en sus corazones hasta llegar un día a tu casa celestial. Por Cristo, nuestro Señor.
Amén

Hoy nos presentamos ante Ti Señor, con las manos abiertas y el alma desnuda. Al despedir lo que fue y abrazar lo que viene, te pedimos, como decía el Salmista, que "nos enseñes de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría".
Por la Limpieza del Templo Interior
Padre, entregamos en este altar los fardos pesados que ya no queremos cargar. Arranca de nosotros la raíz de la amargura y el óxido del resentimiento. Que el perdón no sea un esfuerzo, sino un río que limpie nuestro corazón, dejándolo liviano y puro. Que no quede rastro de odio, para que nuestra casa interior sea un lugar digno de Tu paz y de la acogida al hermano.
Concédenos la paz que sobrepasa todo entendimiento:
• Esa paz vertical que nace de saberse amado por Ti sin condiciones.
• Esa paz interior que nos permita mirarnos al espejo con ternura y aceptar nuestra propia humanidad.
• Y esa paz horizontal que nos haga artesanos de puentes y no de muros, viendo en cada compañero de viaje el reflejo de Tu rostro.
Danos, Señor, una mente lúcida y un mapa claro. Que este año no sea un vagar errante, sino un caminar con destino. Danos una hoja de ruta grabada por Tu Espíritu, para que cada paso tenga un porqué y cada esfuerzo un para qué. Que sepamos distinguir lo urgente de lo importante, y lo efímero de lo eterno.
Por la Apertura a la Vida
Prepara, Señor, nuestra mente para acoger lo mejor de la existencia. Que nuestros ojos busquen la belleza en lo pequeño y nuestros oídos estén atentos al susurro de la esperanza. Que seamos tierra fértil donde la semilla de la vida florezca en abundancia.
Bienvenido año Nuevo
P. Fr Juan Alberto a Cárdenas Ruiz.

Oh Dios Padre misericordioso
SUELTO, mis miedos, mis proyectos, mis sueños y fracasos.
Suelto la imagen, los agobios, los fantasmas y presiones.
Y CONFÍO en Aquel que es tu descanso,
en Aquel que no me juzga,
en Aquel que me conoce,
en Aquel que me sueña,
en Aquel que me llama,
en Aquel que me espera.
Suelto y confío en TI, Jesús, que sabes hacer nuevas todas las cosas.

La tierra se regocija en estos días, y tu Iglesia se llena de gozo ante tu Hijo, nuestro Señor, quien se acerca como luz resplandeciente para iluminarnos a quienes vivimos en la oscuridad de la ignorancia, el dolor y el pecado.
Llenos de esperanza en Su venida, hemos preparado esta corona.
Ahora que comenzamos el tiempo de preparación para la venida de tu Hijo, te pedimos Dios Padre, mientras cada día crece el esplendor de esta corona, que nos ilumines con la llama de Amor de Aquel que, siendo la luz del mundo, ilumina toda oscuridad.
Por Nuestro Señor Jesúcristo, tu Hijo amado, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.

Padres: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Todos: Amén.
Padres (Hoy comienza el tiempo de Adviento): Cuatro semanas en las que prepararemos nuestros hogares y corazones para celebrar que Dios que vino entre los hombres. Que la alegría del Señor esté siempre con nosotros y seres queridos.
Todos: Ven, Señor, visítanos con tu paz; tu presencia nos llenará de alegría.
Padres (Ahora encendamos la vela de la primera semana): Que su llama nos acompañe en estos días esperando a nuestro Señor Jesús. Que este Adviento sea el tiempo de la luz del Dios, recién nacido, en nuestros corazones.
Todos: Ven, Señor, visítanos con tu paz.
Padres: (Ahora tomémonos de las manos y recitemos juntos el Ave María, la oración que recuerda cómo el ángel le anunció a la Virgen María que sería la madre de Jesús)
Todos: Ave María...

Niño Dios,
que mi familia sea un pesebre
donde nazcas, Tú, redentor;
donde la estrella que alumbre sea la fe en Tí.
Que mi familia recuerde
aquel portal de Belén,
y con humildad creyente
viva el perdón y el amor.
Que mi familia haga vida
tu familia de Nazaret,
donde todos oren siempre
y busquen servir a Dios Padre.
Que mi familia
como los pastores de hoy,
te den gloria
siendo instrumento de unión.
Amén

El ministro, padre de familia o el miembro designado al comenzar la celebración, dice lo siguiente:
"Nuestro auxilio es el nombre del Señor"
Todos responden:
"Que hizo el cielo y la tierra."
Uno de los presentes, o la misma persona, lee un breve texto de la sagrada Escritura, por ejemplo: Isaías 60,13:
"Te traerán, Jerusalén, las riquezas del Líbano, el ciprés, el olmo y el abeto, para adornar mi santuario, pues yo honraré el estrado de mis pies".
Luego el ministro, si es sacerdote o diácono, con las manos extendidas, si es laico, con las manos juntas, dice la oración de bendición:
Oración
Bendito seas, Señor y Padre nuestro, que nos concedes recordar con fe en estos días de Navidad los misterios del nacimiento de Jesucristo.
Concédenos, a quienes hemos adornado este árbol y lo hemos embellecido con luces, vivir también a la luz de los ejemplos de la vida santa de tu Hijo y ser enriquecidos con las virtudes que resplandecen en su santa infancia.
Todo el Honor y la Gloria sea para Él por los siglos de los siglos.
Todos responden:
Amen.
Según las circunstancias, el ministro rocía con agua bendita a los presentes y el Árbol de Navidad y estamos listos para disfrutar de esta preciosa devoción de Navidad. (Bendiciones Navideñas, No. 1275-1278)