SEÑOR,
AYÚDAME A PLANTAR BATALLA CONTRA TODA TENTACIÓN DEL ENEMIGO,
CON LA FUERZA DE TU GRACIA, Y HAZ QUE PUEDA HONRARTE,
IMITANDO A SAN JOSÉ EN SUS VIRTUDES.
TE PIDO PERDÓN POR MIS PECADOS, MAYOR HUMILDAD PARA RECONOCERLOS,
Y LUZ PARA ADVERTIR, LOS QUE NO ADVIERTO.
ACEPTA TAMBIÉN MI PROPÓSITO FIRME,
PARA MAYOR PROVECHO DE ESTE ROSARIO JOSEFINO,
DE ACUDIR A RECIBIR EN ESTOS DÍAS,
TU PERDÓN DE MANOS DEL SACERDOTE,
EN EL SACRAMENTO DE LA CONFESIÓN.
AMÉN.
Señor que habéis dicho: "Buscad y halla-réis, llamad y se os abrirá, pedís y recibiréis" Yo busco, yo llamo y pido esta gracia.
(10 veces).
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
Señor que habéis dicho: "Todo lo que pi-diéreis a mi padre en mi nombre se os con-cederá".
A vuestro padre y en vuestro nombre pido
esta gracia. (10 veces).
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
Señor que habéis dicho: "Los cielos y la tierra pasarán pero mis palabras no pasarán".
Dulce Jesús mío, concédeme esta gracia.
(10 veces).
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
Señor que habéis dicho: "Yo soy la luz dame la paz, la salud y la tranquilidad a mi
Hogar". (10 veces).
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
Señor que habéis dicho: "El que creyere
en mí se salvará".
En tí creo y en Tí espero la salvación de
mi alma. (10 veces).
Padre Nuestro, Ave María, Credo y Gloria.
Sagrado Corazón de Jesús… En Vos confío
Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea, con tan hermosa belleza, a ti, celestial princesa, Virgen Sagrada María, yo te ofrezco en este día, alma, vida y corazón, mírame con compasión, no me dejes Madre mía; mi corazón a tus plantas pongo bendita María, para que a Jesús lo ofrezcas junto con el alma mía.
Amén.
Por la Señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro
Oración Inicial, Oración Alma de Cristo:
Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Corazón de Cristo, vivifícame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
Mente de Cristo, purifícame
¡Oh, buen Jesús! Óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
A la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti.
Para que, con San José, La Virgen María,
tus Ángeles y tus Santos
Te alabe y te bendiga por los siglos de los siglos.
Amén.
En las cuentas grandes: Jesús, dulce y humilde de Corazón, haced el mío, semejante al Vuestro
En las cuentas Pequeñas: Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío
Al final de cada decena decir la jaculatoria: Dulce Corazón de María, sé la Salvación del alma mía
Al terminar las decenas: Corazón de Jesús: ¡Misericordia! Corazón agonizante: Ten piedad de los moribundos.
Oración final:
Que el Corazón de Jesús
en el Santísimo Sacramento
sea bendecido, adorado y alabado
con agradecido afecto,
en todo momento
en todos los tabernáculos del mundo,
y hasta el fin de los tiempos.
Amén.
Por las intensiones del Papá y las vocaciones sacerdotales y religiosas puedes agregar Un Padre Nuestro, tres Ave María y un Gloria
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espiritu Santo
Por la Señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos Señor nuestro,
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo
Amén
Saluda a Jesús con una Oración
Se rezan las 5 decenas de la siguiente manera:
Cada decena:
Padre Nuestro…
10 veces:
V/. Cuerpo de Cristo
R/. Aumenta nuestra fe y danos tu salvación
Gloria al Padre…
Oh Jesus Camina con nosotros. Por tu amor, llevamos al cielo para gozar de la presencia trinitaria.
Al Finalizar las 5 decenas:
1 Padre Nuestro
3 veces:
V/ Alabado sea Jesucristo en el Santísimo Sacramento del Altar.
R/ Sea para siempre bendito, alabado y adorado.
V/ Mi Jesús Sacramentado, mi dulce amor y Consuelo
R/ Quien te amara tanto que de amor muriera.
1 Gloria
Haz un Ave Maria y oración de Despedida.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo
Amén
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Abre Señor mis labios, para alabar tu nombre y el de Tu Santa Madre.
Señor mío, Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador y redentor mío, por ser tú quien eres y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido.
Quiero y me propongo firmemente confesarme a su tiempo y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.
Te ofrezco mi vida, obras y trabajos en satisfacción de mis pecados.
Y confío en que en tu bondad y misericordia infinita, me los perdonarás y me darás la gracia para enmendarme y perseverar en tu santo servicio hasta el fin de mi vida. Amén.
Recibe, ¡oh Espíritu Santo!, la consagración perfecta y absoluta de todo mi ser, que te hago en este día para que te dignes ser en adelante, en cada uno de los instantes de mi vida, en cada una de mis acciones: mi Director, mi Luz, mi Guía, mi Fuerza y todo el Amor de mi corazón.
Yo me abandono sin reservas a tus divinas operaciones y quiero ser siempre dócil a tus santas inspiraciones. ¡Oh Espíritu Santo!, dígnate formarme con María y en María según el modelo de vuestro amado JESÚS.
Gloria al Padre Creador; Gloria al Hijo Redentor; Gloria al Espíritu Santo Santificador. Amén.
San José, guardián de Jesús y casto esposo de María, tu empleaste toda tu vida en el perfecto cumplimiento de tu deber, tu mantuviste a la Sagrada Familia de Nazaret con el trabajo de tus manos. Protege bondadosamente a los que recurrimos confiadamente a ti.
Tu conoces nuestras aspiraciones y esperanzas. Nos dirigimos a ti porque sabemos que tu nos comprendes y proteges. Tu también conociste pruebas, cansancio y trabajos. Pero, aun dentro de las preocupaciones materiales de la vida, tu alma estaba llena de profunda paz y estuvo llena de verdadera alegría por el íntimo trato que gozaste con el Hijo de Dios, el cual te fue confiado a ti a la vez que a María, su tierna Madre. Amén.
Peticiones: Ofrecemos este rosario por...
MISTERIOS DE GLORIA (miércoles y domingos)
1.- Resurrección.
Mira, alma cristiana, cuán desfigurado estaba Jesús en el sepulcro, muerto y amortajado; pero tan pronto como resucita, deja mortaja y sudario en el sepulcro y sale triunfante y glorioso, sin jamás volver a morir.
¡Qué felicidad! ¡qué hermosura! Los cristianos que reciben los santos sacramentos de penitencia y comunión con buena disposición, resucitan a la vida espiritual, cambiando la fealdad del pecado con la hermosura de la gracia.
Así, alma cristiana, resucita de veras como Jesús, y deja todas las ocasiones de pecar... y te salvarás.
2.- Ascensión.
Alma cristiana, piensa que no eres creada para la tierra, sino para el cielo; el cielo es tu patria; allí tienes a tu Padre, que es Dios; a tu Madre, que es María santísima; a tus hermanos, amigos y compañeros, que son los ángeles y santos.
Tú eres sobre la tierra un peregrino, un viajero que siempre debes suspirar por terminar pronto y felizmente tu viaje y llegar a tu patria...
Es este mundo un verdadero destierro y un triste valle de lágrimas.
Ama a Dios de veras, desea con vivas ansias ir al cielo, prepárate con acopio de buenas obras, y está siempre dispuesto para partir, y el Señor, a no tardar, te llevará a la gloria, en donde serás feliz por toda la eternidad.
3.- El Espíritu Santo.
A la venida del Espíritu Santo los apóstoles quedaron llenos de la gracia que les dio...
He aquí lo que debes hacer tú, alma cristiana: a todos se comunica la gracia, a unos de un modo, a otros de otro; lo que importa es ser siervo bueno y fiel, no tener escondido el talento, negociar con él hasta que venga el Señor a pedirnos cuenta y a darnos el premio; y tanto mayor será la paga que se nos dará, cuanto haya sido más profunda nuestra humildad, más constante nuestro trabajo y más heroica nuestra paciencia.
4.- Asunción.
Alma cristiana, imita a María santísima, sé fiel a la gracia, camina siempre a la perfección, nunca digas basta, ni vuelvas atrás por el pecado; siempre has de perseverar y seguir adelante en el camino de la virtud; no te espantes por tropiezos, no te arredres por enemigos, no te detengas por irespetos humanos.
Todos los días oye misa, si puedes; reza el rosario, lee algún libro bueno, anda siempre en la presencia de Dios, y ofrécele todas tus obras o sufrimientos...
y si en este bien obrar eres perseverante hasta el fin, tendrás una buena y feliz muerte, y después la corona de la gloria, que tanto debes desear.
5.- Coronación de María.
Alma cristiana, levanta la vista de la consideración; fíjala en aquel trono de majestad y grandeza colocado a la derecha del Rey: allí está sentada María, y coronada por Reina y emperatriz de cielos y tierra, y abogada de pecadores...
No se dispensa gracia alguna que no pase por sus manos: a Ella se le ha dado todo poder en el cielo y en la tierra.
Esa Señora tan poderosa es tu Madre la más tierna y cariñosa; confía en Ella, acude a Ella en todas tus necesidades, ámala con fervor, sírvela con fidelidad, obséquiala con devoción.
Te doy palabra que si eres devoto verdadero de María, y eres perseverante en su devoción, alcanzarás en este mundo todas las gracias que necesitas, y en el otro la eterna gloria, que tanto te deseo. Amén.
ORACIONES FINALES
Dios te salve Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. ¡Ea pues!, Señora y abogada nuestra: vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos, y después de este destierro, muéstranos a Jesús: fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!. Ruega por nosotros Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las divinas gracias y promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén
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Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios; no deseches las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, ¡oh Virgen gloriosa y bendita! Amén.
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San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha. Sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio. Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica. Y tú, oh Príncipe de la Milicia Celestial, con el poder que Dios te ha conferido, arroja al infierno a Satanás, y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén.
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Reza las Letanías
Señor, ten piedad de nosotros, Cristo, ten piedad de nosotros...
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Abre Señor mis labios, para alabar tu nombre y el de Tu Santa Madre.
Señor mío, Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador y redentor mío, por ser tú quien eres y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido.
Quiero y me propongo firmemente confesarme a su tiempo y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.
Te ofrezco mi vida, obras y trabajos en satisfacción de mis pecados.
Y confío en que en tu bondad y misericordia infinita, me los perdonarás y me darás la gracia para enmendarme y perseverar en tu santo servicio hasta el fin de mi vida. Amén.
Recibe, ¡oh Espíritu Santo!, la consagración perfecta y absoluta de todo mi ser, que te hago en este día para que te dignes ser en adelante, en cada uno de los instantes de mi vida, en cada una de mis acciones: mi Director, mi Luz, mi Guía, mi Fuerza y todo el Amor de mi corazón.
Yo me abandono sin reservas a tus divinas operaciones y quiero ser siempre dócil a tus santas inspiraciones. ¡Oh Espíritu Santo!, dígnate formarme con María y en María según el modelo de vuestro amado JESÚS.
Gloria al Padre Creador; Gloria al Hijo Redentor; Gloria al Espíritu Santo Santificador. Amén.
San José, guardián de Jesús y casto esposo de María, tu empleaste toda tu vida en el perfecto cumplimiento de tu deber, tu mantuviste a la Sagrada Familia de Nazaret con el trabajo de tus manos. Protege bondadosamente a los que recurrimos confiadamente a ti.
Tu conoces nuestras aspiraciones y esperanzas. Nos dirigimos a ti porque sabemos que tu nos comprendes y proteges. Tu también conociste pruebas, cansancio y trabajos. Pero, aun dentro de las preocupaciones materiales de la vida, tu alma estaba llena de profunda paz y estuvo llena de verdadera alegría por el íntimo trato que gozaste con el Hijo de Dios, el cual te fue confiado a ti a la vez que a María, su tierna Madre. Amén.
Peticiones: Ofrecemos este rosario por...
MISTERIOS DE DOLOR (martes y viernes)
1.- Oración del Huerto.
Mira, alma cristiana a Jesús, puesto en la mayor tristeza y agonía; compadécete de Él, pregúntale cuál es la causa de tan grande pena, y te responderá que son tus pecados, y las penas que por ellos tienes merecidas; y queriendo Él pagar por ti, se ve agobiado por lo mucho que ve ha de sufrir. Además, le aumenta la pena si ve tu poca gratitud y mala correspondencia.
Detente, alma cristiana; compadécete de Jesús, arrepiéntete de tus pecados, al ver que con ellos has ofendido a un Dios tan bueno; trabaja para tu salvación y haz que en ti no se malogren las penas de tu divino Redentor.
2.- Flagelación.
Jesús es inocente, y no obstante, le están azotando; es inocente, no tiene delitos propios, pero ha cargado con los tuyos; por ellos es tan cruelmente azotado...
Yo soy el que merezco esos azotes. Me esforzaré por hacer penitencia en remisión de mis pecados.
3.- Coronación de espinas.
Admira, alma cristiana, la paciencia de Jesús en sufrir una corona tan dolorosa...
Compadécete de Jesús, adórale por tu verdadero rey, guarda sus santas leyes, imita sus virtudes de paciencia, sufrimiento, y por lo tanto, cuando te veas perseguido, burlado, despreciado y calumniado, súfrelo con paciencia como Jesús, y de esta manera conseguirás la corona de la gloria.
4.- Cruz a cuestas.
Alma cristiana, en la persona del enfermo, o del afligido con la cruz de los trabajos y penas, has de mirar la persona de Jesús, y con la reflexión imita a las hijas de Jerusalén; compadécete de Él; imita a la Verónica, enjúgale al pobre paciente, enjúgale sus lágrimas y sudores con las tocas de la caridad.
Imita, además, a Simón de Cirene; ayúdale a llevar la cruz.
Acompáñale como María Santísima, y no le desampares jamás hasta la muerte.
¡Oh, qué mérito tan grande contraerás para la gloria del Cielo!
5.- Crucifixión.
Sabe, oh alma cristiana, que nadie tiene mayor amor que el que da la vida por el amado: pues Jesús la ha dado por ti; mira si te ama; amor con amor debe pagarse: ámale de veras.
Le amarás si guardas sus mandamientos, y si recibes bien y con frecuencia los santos sacramentos...
Imita a Nicodemo y a José de Arimatea, que desclavaron de la cruz a Jesús; esto harás tú cuando recibas el sacramento de la penitencia. Dice San Pablo que el que peca, vuelve a crucificar a Jesús; luego el que se confiesa, lo desclava. Mas José de Arimatea le dio su sepulcro para sepultarlo; tú le darás tu corazón, en el que le colocarás y tendrás por medio de la comunión, con los aromas de las virtudes de la fe, esperanza, caridad y humildad.
ORACIONES FINALES
Dios te salve Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. ¡Ea pues!, Señora y abogada nuestra: vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos, y después de este destierro, muéstranos a Jesús: fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!. Ruega por nosotros Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las divinas gracias y promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén
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Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios; no deseches las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, ¡oh Virgen gloriosa y bendita! Amén.
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San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha. Sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio. Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica. Y tú, oh Príncipe de la Milicia Celestial, con el poder que Dios te ha conferido, arroja al infierno a Satanás, y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén.
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Reza las Letanías
Señor, ten piedad de nosotros, Cristo, ten piedad de nosotros...
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Abre Señor mis labios, para alabar tu nombre y el de Tu Santa Madre.
Señor mío, Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador y redentor mío, por ser tú quien eres y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido.
Quiero y me propongo firmemente confesarme a su tiempo y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.
Te ofrezco mi vida, obras y trabajos en satisfacción de mis pecados.
Y confío en que en tu bondad y misericordia infinita, me los perdonarás y me darás la gracia para enmendarme y perseverar en tu santo servicio hasta el fin de mi vida. Amén.
Recibe, ¡oh Espíritu Santo!, la consagración perfecta y absoluta de todo mi ser, que te hago en este día para que te dignes ser en adelante, en cada uno de los instantes de mi vida, en cada una de mis acciones: mi Director, mi Luz, mi Guía, mi Fuerza y todo el Amor de mi corazón.
Yo me abandono sin reservas a tus divinas operaciones y quiero ser siempre dócil a tus santas inspiraciones. ¡Oh Espíritu Santo!, dígnate formarme con María y en María según el modelo de vuestro amado JESÚS.
Gloria al Padre Creador; Gloria al Hijo Redentor; Gloria al Espíritu Santo Santificador. Amén.
San José, guardián de Jesús y casto esposo de María, tu empleaste toda tu vida en el perfecto cumplimiento de tu deber, tu mantuviste a la Sagrada Familia de Nazaret con el trabajo de tus manos. Protege bondadosamente a los que recurrimos confiadamente a ti.
Tu conoces nuestras aspiraciones y esperanzas. Nos dirigimos a ti porque sabemos que tu nos comprendes y proteges. Tu también conociste pruebas, cansancio y trabajos. Pero, aun dentro de las preocupaciones materiales de la vida, tu alma estaba llena de profunda paz y estuvo llena de verdadera alegría por el íntimo trato que gozaste con el Hijo de Dios, el cual te fue confiado a ti a la vez que a María, su tierna Madre. Amén.
Peticiones: Ofrecemos este rosario por...
MISTERIOS DE LUZ (jueves)
1.- El Bautismo de Jesús en el Jordán.
"Tenía Jesús al comenzar su vida pública, unos treinta años. Por aquellos días, como todo el pueblo se bautizaba, vino Jesús desde Nazaret de Galilea al Jordán para ser bautizado por Juan.
Y he aquí, que estando Él en oración, se abrió el cielo, bajó el Espíritu Santo en forma de paloma se posó sobre Él, y se oyó una voz del cielo que decía: Este es mi hijo muy amado escúchenlo" (Lc. 3, 21-23; Mt. 3,13)
2.- Las bodas de Caná.-
"Se celebraba una boda en Caná de Galilea, y estaba allí la madre de Jesús. Fueron invitados también a la boda Jesús y sus discípulos. Y como faltaba vino, María le dijo a Jesús: "No tienen vino". Respondió Jesús: "¿Qué nos va a ti y a mi? Además no ha llegado mi hora". Pero la madre dijo a los que servían: "Haced lo que Él os diga".
Había colocadas seis tinajas de piedra y Jesús les dijo: "Llenen de agua las tinajas" Y les dice:" Llévenlo al maestrala" Cuando éste gustó el vino dijo: "Todo hombre pone primero el vino bueno y cuando ya han tomado el peor, pero tu has guardado el mejor vino hasta ahora".(Jn 2, 2-11)
3.- El anuncio del Reino de Dios.
"Jesús comenzó a predicar la Palabra de Dios y decía: "Se cumplió el tiempo y ha llegado el reino de Dios: arrepentíos y creed en el Evangelio" Y su fama se extendió por toda la región. (Mt. 4, 13-17 Mc. 1,15 Lc 4,15)
4.- La Transfiguración.
"Tomando Jesús a Pedro, Santiago y Juan, subió a un monte a orar. Mientras oraba su rostro se transformó, su vestido se volvió blanco y resplandeciente, y Moisés y Elías hablaban con Él.
Pedro le dijo a Jesús: Maestro ¡qué bien se está aquí! Hagamos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. Mientras decía esto, apareció una nube que los cubrió y salió una luz que decía: "Este es mi hijo elegido, escuchadle". (Lc. 9, 28-36)
5.- La Institución de la Eucaristía.
"Cuando llegó la hora, se puso a la mesa con sus discípulos y les dijo: "Ardientemente he querido comer ésta Pascua con ustedes antes de padecer, porque no la comeré más hasta que sea cumplida en el reino de Dios.
Tomando el cáliz, dio gracias y dijo: tomen y beban todos de el, porque éste es el cáliz de mi sangre que será derramada por ustedes.
Después tomó el pan, dando gracias lo partió y se los dio diciendo: Este es mi cuerpo que será entregado por ustedes. Hagan esto en memoria mía" (Lc. 22, 14-23)
ORACIONES FINALES
Dios te salve Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. ¡Ea pues!, Señora y abogada nuestra: vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos, y después de este destierro, muéstranos a Jesús: fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!. Ruega por nosotros Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las divinas gracias y promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén
Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios; no deseches las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, ¡oh Virgen gloriosa y bendita! Amén.
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha. Sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio. Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica. Y tú, oh Príncipe de la Milicia Celestial, con el poder que Dios te ha conferido, arroja al infierno a Satanás, y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén.
Reza las Letanías:
Señor, ten piedad de nosotros, Cristo, ten piedad de nosotros...
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Abre Señor mis labios, para alabar tu nombre y el de Tu Santa Madre.
Señor mío, Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador y redentor mío, por ser tú quien eres y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido.
Quiero y me propongo firmemente confesarme a su tiempo y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.
Te ofrezco mi vida, obras y trabajos en satisfacción de mis pecados.
Y confío en que en tu bondad y misericordia infinita, me los perdonarás y me darás la gracia para enmendarme y perseverar en tu santo servicio hasta el fin de mi vida. Amén.
Recibe, ¡oh Espíritu Santo!, la consagración perfecta y absoluta de todo mi ser, que te hago en este día para que te dignes ser en adelante, en cada uno de los instantes de mi vida, en cada una de mis acciones: mi Director, mi Luz, mi Guía, mi Fuerza y todo el Amor de mi corazón.
Yo me abandono sin reservas a tus divinas operaciones y quiero ser siempre dócil a tus santas inspiraciones. ¡Oh Espíritu Santo!, dígnate formarme con María y en María según el modelo de vuestro amado JESÚS.
Gloria al Padre Creador; Gloria al Hijo Redentor; Gloria al Espíritu Santo Santificador. Amén.
San José, guardián de Jesús y casto esposo de María, tu empleaste toda tu vida en el perfecto cumplimiento de tu deber, tu mantuviste a la Sagrada Familia de Nazaret con el trabajo de tus manos. Protege bondadosamente a los que recurrimos confiadamente a ti.
Tu conoces nuestras aspiraciones y esperanzas. Nos dirigimos a ti porque sabemos que tu nos comprendes y proteges. Tu también conociste pruebas, cansancio y trabajos. Pero, aun dentro de las preocupaciones materiales de la vida, tu alma estaba llena de profunda paz y estuvo llena de verdadera alegría por el íntimo trato que gozaste con el Hijo de Dios, el cual te fue confiado a ti a la vez que a María, su tierna Madre. Amén.
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MISTERIOS Y MEDITACIONES MISTERIOS DE GOZO (lunes y sábado)
1.- Encarnación.
Mira, alma cristiana, qué humildad tan grande te enseña el Señor: siendo Dios se hace hombre, carga con todas las miserias humanas, se sujeta a todas las penalidades. Vistió con humildad, nunca con lujo; comió humildemente; huyó los honores; nunca se alabó; todas las alabanzas las dirigía a su Padre celestial.
Aprende de Jesús a ser manso y humilde de corazón...
Haz como la Santísima Virgen, que no obstante de ser sublimada a la dignidad casi infinita de Madre de Dios, se llama y se tiene por esclava, y es la que mejor ha imitado la humildad y mansedumbre de Jesús.
2.- Visitación.
Alma cristiana, imita a María en las visitas que hagas, no murmures ni pierdas en ellas el tiempo; edifica con el buen ejemplo, y ejerce la caridad con los padres e hijos de la casa.
Si los que visitas son pobres, socórrelos con lo que puedas; y en lo que no alcances, súplelo con las buenas palabras, consejos y oraciones, por que no sólo de pan vive el hombre...
Y debes saber que todo el bien que hagas a tus prójimos, el Señor en el día del juicio te lo elogiará y te lo premiará como si se lo hubieras hecho a Él mismo.
3.- Nacimiento.
Contempla, alma cristiana, al pobreza de Jesús; siendo riquísimo, y dueño del cielo y de la tierra, se priva de todo, y para que aun le falten las pequeñas comodidades que podría haber tenido en la casa de Nazaret, quiere nacer en Belén...
Es preciso que nazca en una cueva desabrigada y falta de todo alivio, en una noche de invierno, sin lumbre ni abrigo alguno.
Aprende de la Sagrada Familia a no quejarte cuando te veas despreciado; no te desconsueles cuando te veas sin recurso de ninguna especie...
Piensa que así se halló Jesús; dale gracias porque te hace participante de sus penas, esperando que un día serás compañera de sus glorias.
Si posees riquezas, no seas apegado a ellas. Socorre con ellas a los pobres, ya que por esto el Señor te las ha confiado.
4.- Presentación.
Para enseñarnos la obediencia a las santas leyes de la Religión se sujetan a ellas el Hijo y la Madre Virgen.
Alma cristiana, aprende de Jesús y de María a obedecer las santas disposiciones y leyes de la Iglesia; guarda sus mandamientos, oye misa, confiesate, comulga...
Jesucristo y María, pudiéndose excusar de aquellas leyes antiguas, no se excusan, las cumplen puntualmente. No busques excusas en donde no las hay, no te dejes engañar por la pereza, por la soberbia o la irreligión.
5.- El Niño Perdido.
Sin culpa la Virgen y San José perdieron a Jesús; al instante le buscaron, y no reposaron hasta que le hallaron.
Alma cristiana, aprende de María y José el esfuerzo que has de tener en buscar a Jesús cuando le hayas perdido por el pecado...
¡Oh, si supieras que perder la gracia de Jesús es más que perder todas las riquezas del mundo! ¡Ah, si has perdido las riquezas del cielo, te has hecho merecedor del infierno!
¡Ah, cómo llorarías, cómo buscarías a Jesús con la solicitud de José y de María!...
Tú también lo hallarás en el templo; sí, en el templo lo hallarás, recibiendo bien los santos sacramentos de penitencia y comunión.
ORACIÓN FINAL
Dios te salve Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. ¡Ea pues!, Señora y abogada nuestra: vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos, y después de este destierro, muéstranos a Jesús: fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!. Ruega por nosotros Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las divinas gracias y promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén
Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios; no deseches las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, ¡oh Virgen gloriosa y bendita! Amén.
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha. Sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio. Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica. Y tú, oh Príncipe de la Milicia Celestial, con el poder que Dios te ha conferido, arroja al infierno a Satanás, y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén.
Reza las Letanías
Señor, ten piedad de nosotros, Cristo, ten piedad de nosotros...
Delante del crucifijo:
V. Oh Dios, ven en mi ayuda.
R. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre…
Después, dejando para el final las cuatro cuentas que siguen a la medalla, se toma la primera cuenta grande del rosario y se reza el primer saludo.
Por la intercesión de san Miguel y el coro celestial de los serafines, que Dios Nuestro Señor prepare nuestras almas para recibir dignamente en nuestros corazones el fuego de la caridad perfecta. Amén.
Un Padrenuestro y tres Avemarías.
Por la intercesión de san Miguel y el coro celestial de los querubines, que Dios Nuestro Señor nos conceda la gracia de abandonar los caminos del pecado y seguir el camino de la perfección cristiana. Amén.
Un Padrenuestro y tres Avemarías.
Por la intercesión de san Miguel y el coro celestial de los tronos, que Dios Nuestro Señor derrame en nuestros corazones el verdadero y sincero espíritu de humildad. Amén.
Un Padrenuestro y tres Avemarías.
Por la intercesión de san Miguel y el coro celestial de dominaciones, que Dios Nuestro Señor nos conceda la gracia de controlar nuestros sentidos y así dominar nuestras pasiones. Amén.
Un Padrenuestro y tres Avemarías.
Por la intercesión de san Miguel y el coro celestial de potestades, que Dios Nuestro Señor proteja nuestras almas contra las asechanzas del demonio. Amén.
Un Padrenuestro y tres Avemarías.
Por la intercesión de san Miguel y el coro de las virtudes, que Dios Nuestro Señor nos libre de todo mal y no nos deje caer en la tentación. Amén.
Un Padrenuestro y tres Avemarías.
Por la intercesión de san Miguel y el coro celestial de los principados, que Dios Nuestro Señor llene nuestras almas con el verdadero espíritu de la obediencia. Amén.
Un Padrenuestro y tres Avemarías.
Por la intercesión de san Miguel y el coro celestial de los arcángeles, que Dios Nuestro Señor nos conceda la gracia de perseverancia final de la fe y en las buenas obras y así nos lleve a la gloria del paraíso. Amén.
Un Padrenuestro y tres Avemarías.
Por la intercesión de san Miguel y el coro celestial de los ángeles, que Dios Nuestro Señor nos conceda la gracia de ser protegidos por ellos durante esta vida mortal y que nos guíen a la gloria eterna. Amén.
Un Padrenuestro y tres Avemarías.
En las cuatro cuentas después de la medalla se reza un Padrenuestro en honor de cada uno de los siguientes ángeles: san Miguel arcángel, san Gabriel, san Rafael y el ángel de la guarda.
Se termina el rosario con las siguientes oraciones:
Oh glorioso Príncipe, san Miguel, jefe principal de la milicia celestial, guardián fidelísimo de las almas, vencedor eficaz de los espíritus rebeldes, fiel servidor en el palacio del Rey Divino, sois nuestro admirable guía y conductor. Vos que brilláis con excelente resplandor y con virtud sobrehumana, libradnos de todo mal. Con plena confianza recurrimos a vos. Asistidnos con vuestra afable protección; para que seamos más y más fieles al servicio de Dios, todos los días de nuestra vida.
V. Rogad por nosotros, oh glorioso san Miguel, Príncipe de la Iglesia de Jesucristo.
R. Para que seamos dignos de alcanzar sus promesas.
Oración
Omnipotente y Eterno Dios, os adoramos y bendecimos. En vuestra maravillosa bondad, y con el misericordioso deseo de salvar las almas del género humano, habéis escogido al glorioso arcángel san Miguel como príncipe de vuestra Iglesia. Humildemente os suplicamos, Padre celestial, que nos liberéis de nuestros enemigos. En la hora de la muerte, no permitáis que ningún espíritu maligno se nos acerque para perjudicar nuestras almas. Oh Dios y Señor nuestro, guiadnos por medio de este mismo arcángel. Enviadle que nos conduzca a la presencia de vuestra excelsa y divina majestad. Os lo pedimos por los méritos de Jesucristo Nuestro Señor.
Amén.
En la cruz:
“Oh Dios, ven en mi ayuda. Oh Señor, date prisa para ayudarme”. Reza un Gloria.
Primera cuenta grande :
“Jesús mío, Misericordia”. Reza un Gloria.
En honor al sentido del tacto de Nuestro Señor, recita:
“Levántate, oh Señor, y deja que tus enemigos se dispersen, y deja que todos los que te odian huyan de delante de tu rostro” (repita seis veces / seis cuentas)
Segunda cuenta grande:
“Jesús, Ten Misericordia”. Reza un Gloria.
En honor al sentido de escucha de nuestro Señor, recita:
“Levántate, oh Señor …”. (repita seis veces / seis cuentas)
Tercera cuenta grande:
“Jesús mío, Misericordia”. Reza un Gloria.
En honor al sentido de la vista de nuestro Señor, recita:
“Levántate, oh Señor …”. (repetir seis veces / seis cuentas)
Cuarta cuenta grande:
“Jesús mío, Misericordia”. Reza un Gloria.
En honor al sentido del olfato de nuestro Señor, recite:
“Levántate, oh Señor …” repite seis veces / seis cuentas)
Quinta cuenta grande:
“Jesús mío, Misericordia”. Reza un Gloria.
En honor al sentido del gusto de nuestro Señor, recita:
“Levántate, oh Señor …”. (repita seis veces / en seis cuentas)
Sexta cuenta grande:
“Jesús mío, Misericordia”. Reza un Gloria.
En honor a la vida pública de nuestro Señor, recita:
Di : “Levántate, oh Señor …”. (repita tres veces / tres cuentas)
Medalla del Santo Rostro / oración final:
“Dios, nuestro protector, míranos y mira tus ojos al rostro de Cristo”.
¡Que Dios se levante y deje que Sus enemigos se dispersen y que aquellos que lo odian huyan ante Su Rostro!
Amén
María, madre mía, se tu mi única guía.
Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a vos.
Oración al finalizar el Santo Rosario:
Camino de los perdidos
Medicina de los enfermos
Bebida de los sedientos
Riqueza de los humildes
Bendición de sus hijos
Espíritu consolador
Amor de los Amores
Vida de lo Eterno
Padre de la Divina Misericordia,
Danos Tu bendición
Amén
Por estos Misterios santos,
De que hemos hecho recuerdo,
Te pedimos, oh María,
De la Fe santa el aumento;
La exaltación de la Iglesia;
Del Papa el mejor acierto;
De la Nación Mexicana,
La unión y feliz gobierno;
Que el gentil conozca a Dios;
Que el hereje vea sus yerros;
Y todos los pecadores
Tengan arrepentimiento;
Que los cautivos cristianos
Sean libres del cautiverio;
Goce puerto el navegante;
Y la salud los enfermos;
Que en el Purgatorio logren
Las ánimas refrigerio;
Y que este Santo Rosario
Tenga aumento tan completo
En toda la Cristiandad,
Que alcancemos, por su medio,
El Ir a alabar a Dios,
En tu compañía, en el Cielo.
Amén.
Maria, Madre de Gracia, Madre de Misericordia en la vida y en la muerte amparanos gran Señora.
Ayudanos, Padre, a cerrar
las puertas de los sentidos.
Que una luz clara penetre nuestras almas
iluminándonos por el cálido brillo de la fe.
Adéntranos profundamente
en el misterio de la Redención.
Quisieramos acompañar en silencio al Redentor
por esos caminos que lo vemos recorrer en el Rosario,
en unión con María, su valerosa Madre y Compañera,
a quien Él constituyó en Consorte y Colaboradora suya.
Danos la gracia, de captar con el corazón
lo que el Rosario nos habla,
lo que los misterios nos proponen,
y según eso conformar
lo que hacemos o evitamos.
Sumergenos en el mar de amor
del cual el Rosario
nos da a beber en abundancia;
enciende nuestra débil voluntad de sacrificio
con el ardiente amor
de Cristo y de María.
Entonces nuestra vida será un espejo
del ser y del caminar
de Cristo aquí en la tierra;
con Él cruzaremos el mundo fuertes y bondadosos,
como vivas imágenes de María,
como fuertes de bendición.
Entonces, Padre, siempre
nos puedes usar como instrumentos
en tus manos omnipotentes, fuertes y ricas en amor,
y plasmar por nosotros el rostro
de la humanidad de hoy
según corresponda al designio de tus planes.
Amén
Credo... y
Gloria al Padre...;
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita.
Amén
Bendito, albado y adorado en todo momento Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar
R. Sea para siempre bendito albado y adorado
+ Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor Dios nuestro.
+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Credo
Las intenciones del Rosario de hoy son:
Oración:
Oh San José, que con amor trabajaste la madera para en esta vida, vida pasajera, a tu familia el pan de cada día proveer; Oh San José, ahora en el cielo con Cristo, que extendido en el madero en el que vida eterna al hombre dio, enséñanos a reconocer en el quehacer de cada día el camino hacia Dios.
Primera Virtud
Por el tiempo que a María esperaste, danos la virtud para en silencio pacientemente esperar, esto es danos la paz.
Padrenuestro, cinco Avejosé:
(¡Dios te salve, oh José, esposo de María, lleno de gracia! Jesús y su Madre están contigo: bendito tú eres entre todos los hombres y bendito es Jesús, el Hijo de María. San José ruega por nosotros, los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.),
Un Gloria y la jaculatoria: Amado San José haz crecer en mí la fe, y en ella encontraré, la esperanza y caridad.
Segunda Virtud
Por aceptar en castidad para María desposar, danos la virtud para vivir en pureza y castidad.
Padrenuestro, cinco Avejosé:
(¡Dios te salve, oh José, esposo de María, lleno de gracia! Jesús y su Madre están contigo: bendito tú eres entre todos los hombres y bendito es Jesús, el Hijo de María. San José ruega por nosotros, los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.),
Un Gloria y la jaculatoria: Amado San José haz crecer en mí la fe, y en ella encontraré, la esperanza y caridad.
Tercera Virtud
Por aceptar la paternidad de Jesús, danos la virtud para sólo hacer la voluntad de Dios.
Padrenuestro, cinco Avejosé:
(¡Dios te salve, oh José, esposo de María, lleno de gracia! Jesús y su Madre están contigo: bendito tú eres entre todos los hombres y bendito es Jesús, el Hijo de María. San José ruega por nosotros, los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.),
Un Gloria y la jaculatoria: Amado San José haz crecer en mí la fe, y en ella encontraré, la esperanza y caridad.
Quarta Virtud
Por el día que todo dejaste para tu Hijo salvar, danos la virtud para cumplir lo que Dios pida y vivir, como Tú, en santa obediencia.
Padrenuestro, cinco Avejosé:
(¡Dios te salve, oh José, esposo de María, lleno de gracia! Jesús y su Madre están contigo: bendito tú eres entre todos los hombres y bendito es Jesús, el Hijo de María. San José ruega por nosotros, los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.),
Un Gloria y la jaculatoria: Amado San José haz crecer en mí la fe, y en ella encontraré, la esperanza y caridad.
Quinta Virtud
Padrenuestro, cinco Avejosé:
(¡Dios te salve, oh José, esposo de María, lleno de gracia! Jesús y su Madre están contigo: bendito tú eres entre todos los hombres y bendito es Jesús, el Hijo de María. San José ruega por nosotros, los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.),
Un Gloria y la jaculatoria: Amado San José haz crecer en mí la fe, y en ella encontraré, la esperanza y caridad.
Oración:
Tú, San José, patrono de las familias, protector de la Iglesia, defensor de la niñez y fiel guardián de las madres, ayúdanos para recibir la gracia y alcanzar así las virtudes gloriosas de tu corazón en la castidad, prudencia, justicia y humildad. Amén.
Para terminar:
Oración por las intenciones del Santo Padre para que nos conduzca al triunfo del Inmaculado Corazón de María y del Sagrado Corazón de Jesús:
Padrenuestro, tres Avemarías y Gloria.
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén
Bendita sea tu pureza
y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea,
en tan graciosa belleza.
A Ti celestial princesa,
Virgen Sagrada María,
te ofrezco en este día,
alma vida y corazón.
Mírame con compasión,
no me dejes,
Madre mía.
Amén.
Creo en un sólo Dios, Padre todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un sólo Señor Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quién todo fué hecho;
que por nosotros los hombres,
y por nuestra salvación bajó del cielo,
y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre;
y por nuestra causa fué crucificado en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fué sepultado,
resucitó al tercer día, según las Escrituras,
subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo recibe la misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.
Creo en la iglesia, que es una, santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un sólo bautismo para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.
Amén.
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Abre Señor mis labios, para alabar tu nombre y el de Tu Santa Madre.
Señor mío, Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador y redentor mío, por ser tú quien eres y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido.
Quiero y me propongo firmemente confesarme a su tiempo y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.
Te ofrezco mi vida, obras y trabajos en satisfacción de mis pecados.
Y confío en que en tu bondad y misericordia infinita, me los perdonarás y me darás la gracia para enmendarme y perseverar en tu santo servicio hasta el fin de mi vida. Amén.
Recibe, ¡oh Espíritu Santo!, la consagración perfecta y absoluta de todo mi ser, que te hago en este día para que te dignes ser en adelante, en cada uno de los instantes de mi vida, en cada una de mis acciones: mi Director, mi Luz, mi Guía, mi Fuerza y todo el Amor de mi corazón.
Yo me abandono sin reservas a tus divinas operaciones y quiero ser siempre dócil a tus santas inspiraciones. ¡Oh Espíritu Santo!, dígnate formarme con María y en María según el modelo de vuestro amado JESÚS.
Gloria al Padre Creador; Gloria al Hijo Redentor; Gloria al Espíritu Santo Santificador. Amén.
San José, guardián de Jesús y casto esposo de María, tu empleaste toda tu vida en el perfecto cumplimiento de tu deber, tu mantuviste a la Sagrada Familia de Nazaret con el trabajo de tus manos. Protege bondadosamente a los que recurrimos confiadamente a ti.
Tu conoces nuestras aspiraciones y esperanzas. Nos dirigimos a ti porque sabemos que tu nos comprendes y proteges. Tu también conociste pruebas, cansancio y trabajos. Pero, aun dentro de las preocupaciones materiales de la vida, tu alma estaba llena de profunda paz y estuvo llena de verdadera alegría por el íntimo trato que gozaste con el Hijo de Dios, el cual te fue confiado a ti a la vez que a María, su tierna Madre. Amén.
Peticiones: Ofrecemos este rosario por...
MISTERIOS Y MEDITACIONES MISTERIOS DE GOZO (lunes y sábado)
1.- Encarnación.
Mira, alma cristiana, qué humildad tan grande te enseña el Señor: siendo Dios se hace hombre, carga con todas las miserias humanas, se sujeta a todas las penalidades. Vistió con humildad, nunca con lujo; comió humildemente; huyó los honores; nunca se alabó; todas las alabanzas las dirigía a su Padre celestial.
Aprende de Jesús a ser manso y humilde de corazón...
Haz como la Santísima Virgen, que no obstante de ser sublimada a la dignidad casi infinita de Madre de Dios, se llama y se tiene por esclava, y es la que mejor ha imitado la humildad y mansedumbre de Jesús.
2.- Visitación.
Alma cristiana, imita a María en las visitas que hagas, no murmures ni pierdas en ellas el tiempo; edifica con el buen ejemplo, y ejerce la caridad con los padres e hijos de la casa.
Si los que visitas son pobres, socórrelos con lo que puedas; y en lo que no alcances, súplelo con las buenas palabras, consejos y oraciones, por que no sólo de pan vive el hombre...
Y debes saber que todo el bien que hagas a tus prójimos, el Señor en el día del juicio te lo elogiará y te lo premiará como si se lo hubieras hecho a Él mismo.
3.- Nacimiento.
Contempla, alma cristiana, al pobreza de Jesús; siendo riquísimo, y dueño del cielo y de la tierra, se priva de todo, y para que aun le falten las pequeñas comodidades que podría haber tenido en la casa de Nazaret, quiere nacer en Belén...
Es preciso que nazca en una cueva desabrigada y falta de todo alivio, en una noche de invierno, sin lumbre ni abrigo alguno.
Aprende de la Sagrada Familia a no quejarte cuando te veas despreciado; no te desconsueles cuando te veas sin recurso de ninguna especie...
Piensa que así se halló Jesús; dale gracias porque te hace participante de sus penas, esperando que un día serás compañera de sus glorias.
Si posees riquezas, no seas apegado a ellas. Socorre con ellas a los pobres, ya que por esto el Señor te las ha confiado.
4.- Presentación.
Para enseñarnos la obediencia a las santas leyes de la Religión se sujetan a ellas el Hijo y la Madre Virgen.
Alma cristiana, aprende de Jesús y de María a obedecer las santas disposiciones y leyes de la Iglesia; guarda sus mandamientos, oye misa, confiesate, comulga...
Jesucristo y María, pudiéndose excusar de aquellas leyes antiguas, no se excusan, las cumplen puntualmente. No busques excusas en donde no las hay, no te dejes engañar por la pereza, por la soberbia o la irreligión.
5.- El Niño Perdido.
Sin culpa la Virgen y San José perdieron a Jesús; al instante le buscaron, y no reposaron hasta que le hallaron.
Alma cristiana, aprende de María y José el esfuerzo que has de tener en buscar a Jesús cuando le hayas perdido por el pecado...
¡Oh, si supieras que perder la gracia de Jesús es más que perder todas las riquezas del mundo! ¡Ah, si has perdido las riquezas del cielo, te has hecho merecedor del infierno!
¡Ah, cómo llorarías, cómo buscarías a Jesús con la solicitud de José y de María!...
Tú también lo hallarás en el templo; sí, en el templo lo hallarás, recibiendo bien los santos sacramentos de penitencia y comunión.
MISTERIOS DE LUZ (jueves)
1.- El Bautismo de Jesús en el Jordán.
"Tenía Jesús al comenzar su vida pública, unos treinta años. Por aquellos días, como todo el pueblo se bautizaba, vino Jesús desde Nazaret de Galilea al Jordán para ser bautizado por Juan.
Y he aquí, que estando Él en oración, se abrió el cielo, bajó el Espíritu Santo en forma de paloma se posó sobre Él, y se oyó una voz del cielo que decía: Este es mi hijo muy amado escúchenlo" (Lc. 3, 21-23; Mt. 3,13)
2.- Las bodas de Caná.-
"Se celebraba una boda en Caná de Galilea, y estaba allí la madre de Jesús. Fueron invitados también a la boda Jesús y sus discípulos. Y como faltaba vino, María le dijo a Jesús: "No tienen vino". Respondió Jesús: "¿Qué nos va a ti y a mi? Además no ha llegado mi hora". Pero la madre dijo a los que servían: "Haced lo que Él os diga".
Había colocadas seis tinajas de piedra y Jesús les dijo: "Llenen de agua las tinajas" Y les dice:" Llévenlo al maestrala" Cuando éste gustó el vino dijo: "Todo hombre pone primero el vino bueno y cuando ya han tomado el peor, pero tu has guardado el mejor vino hasta ahora".(Jn 2, 2-11)
3.- El anuncio del Reino de Dios.
"Jesús comenzó a predicar la Palabra de Dios y decía: "Se cumplió el tiempo y ha llegado el reino de Dios: arrepentíos y creed en el Evangelio" Y su fama se extendió por toda la región. (Mt. 4, 13-17 Mc. 1,15 Lc 4,15)
4.- La Transfiguración.
"Tomando Jesús a Pedro, Santiago y Juan, subió a un monte a orar. Mientras oraba su rostro se transformó, su vestido se volvió blanco y resplandeciente, y Moisés y Elías hablaban con Él.
Pedro le dijo a Jesús: Maestro ¡qué bien se está aquí! Hagamos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. Mientras decía esto, apareció una nube que los cubrió y salió una luz que decía: "Este es mi hijo elegido, escuchadle". (Lc. 9, 28-36)
5.- La Institución de la Eucaristía.
"Cuando llegó la hora, se puso a la mesa con sus discípulos y les dijo: "Ardientemente he querido comer ésta Pascua con ustedes antes de padecer, porque no la comeré más hasta que sea cumplida en el reino de Dios.
Tomando el cáliz, dio gracias y dijo: tomen y beban todos de el, porque éste es el cáliz de mi sangre que será derramada por ustedes.
Después tomó el pan, dando gracias lo partió y se los dio diciendo: Este es mi cuerpo que será entregado por ustedes. Hagan esto en memoria mía" (Lc. 22, 14-23)
MISTERIOS DE DOLOR (martes y viernes)
1.- Oración del Huerto.
Mira, alma cristiana a Jesús, puesto en la mayor tristeza y agonía; compadécete de Él, pregúntale cuál es la causa de tan grande pena, y te responderá que son tus pecados, y las penas que por ellos tienes merecidas; y queriendo Él pagar por ti, se ve agobiado por lo mucho que ve ha de sufrir. Además, le aumenta la pena si ve tu poca gratitud y mala correspondencia.
Detente, alma cristiana; compadécete de Jesús, arrepiéntete de tus pecados, al ver que con ellos has ofendido a un Dios tan bueno; trabaja para tu salvación y haz que en ti no se malogren las penas de tu divino Redentor.
2.- Flagelación.
Jesús es inocente, y no obstante, le están azotando; es inocente, no tiene delitos propios, pero ha cargado con los tuyos; por ellos es tan cruelmente azotado...
Yo soy el que merezco esos azotes. Me esforzaré por hacer penitencia en remisión de mis pecados.
3.- Coronación de espinas.
Admira, alma cristiana, la paciencia de Jesús en sufrir una corona tan dolorosa...
Compadécete de Jesús, adórale por tu verdadero rey, guarda sus santas leyes, imita sus virtudes de paciencia, sufrimiento, y por lo tanto, cuando te veas perseguido, burlado, despreciado y calumniado, súfrelo con paciencia como Jesús, y de esta manera conseguirás la corona de la gloria.
4.- Cruz a cuestas.
Alma cristiana, en la persona del enfermo, o del afligido con la cruz de los trabajos y penas, has de mirar la persona de Jesús, y con la reflexión imita a las hijas de Jerusalén; compadécete de Él; imita a la Verónica, enjúgale al pobre paciente, enjúgale sus lágrimas y sudores con las tocas de la caridad.
Imita, además, a Simón de Cirene; ayúdale a llevar la cruz.
Acompáñale como María Santísima, y no le desampares jamás hasta la muerte.
¡Oh, qué mérito tan grande contraerás para la gloria del Cielo!
5.- Crucifixión.
Sabe, oh alma cristiana, que nadie tiene mayor amor que el que da la vida por el amado: pues Jesús la ha dado por ti; mira si te ama; amor con amor debe pagarse: ámale de veras.
Le amarás si guardas sus mandamientos, y si recibes bien y con frecuencia los santos sacramentos...
Imita a Nicodemo y a José de Arimatea, que desclavaron de la cruz a Jesús; esto harás tú cuando recibas el sacramento de la penitencia. Dice San Pablo que el que peca, vuelve a crucificar a Jesús; luego el que se confiesa, lo desclava. Mas José de Arimatea le dio su sepulcro para sepultarlo; tú le darás tu corazón, en el que le colocarás y tendrás por medio de la comunión, con los aromas de las virtudes de la fe, esperanza, caridad y humildad.
MISTERIOS DE GLORIA (miércoles y domingos)
1.- Resurrección.
Mira, alma cristiana, cuán desfigurado estaba Jesús en el sepulcro, muerto y amortajado; pero tan pronto como resucita, deja mortaja y sudario en el sepulcro y sale triunfante y glorioso, sin jamás volver a morir.
¡Qué felicidad! ¡qué hermosura! Los cristianos que reciben los santos sacramentos de penitencia y comunión con buena disposición, resucitan a la vida espiritual, cambiando la fealdad del pecado con la hermosura de la gracia.
Así, alma cristiana, resucita de veras como Jesús, y deja todas las ocasiones de pecar... y te salvarás.
2.- Ascensión.
Alma cristiana, piensa que no eres creada para la tierra, sino para el cielo; el cielo es tu patria; allí tienes a tu Padre, que es Dios; a tu Madre, que es María santísima; a tus hermanos, amigos y compañeros, que son los ángeles y santos.
Tú eres sobre la tierra un peregrino, un viajero que siempre debes suspirar por terminar pronto y felizmente tu viaje y llegar a tu patria...
Es este mundo un verdadero destierro y un triste valle de lágrimas.
Ama a Dios de veras, desea con vivas ansias ir al cielo, prepárate con acopio de buenas obras, y está siempre dispuesto para partir, y el Señor, a no tardar, te llevará a la gloria, en donde serás feliz por toda la eternidad.
3.- El Espíritu Santo.
A la venida del Espíritu Santo los apóstoles quedaron llenos de la gracia que les dio...
He aquí lo que debes hacer tú, alma cristiana: a todos se comunica la gracia, a unos de un modo, a otros de otro; lo que importa es ser siervo bueno y fiel, no tener escondido el talento, negociar con él hasta que venga el Señor a pedirnos cuenta y a darnos el premio; y tanto mayor será la paga que se nos dará, cuanto haya sido más profunda nuestra humildad, más constante nuestro trabajo y más heroica nuestra paciencia.
4.- Asunción.
Alma cristiana, imita a María santísima, sé fiel a la gracia, camina siempre a la perfección, nunca digas basta, ni vuelvas atrás por el pecado; siempre has de perseverar y seguir adelante en el camino de la virtud; no te espantes por tropiezos, no te arredres por enemigos, no te detengas por irespetos humanos.
Todos los días oye misa, si puedes; reza el rosario, lee algún libro bueno, anda siempre en la presencia de Dios, y ofrécele todas tus obras o sufrimientos...
y si en este bien obrar eres perseverante hasta el fin, tendrás una buena y feliz muerte, y después la corona de la gloria, que tanto debes desear.
5.- Coronación de María.
Alma cristiana, levanta la vista de la consideración; fíjala en aquel trono de majestad y grandeza colocado a la derecha del Rey: allí está sentada María, y coronada por Reina y emperatriz de cielos y tierra, y abogada de pecadores...
No se dispensa gracia alguna que no pase por sus manos: a Ella se le ha dado todo poder en el cielo y en la tierra.
Esa Señora tan poderosa es tu Madre la más tierna y cariñosa; confía en Ella, acude a Ella en todas tus necesidades, ámala con fervor, sírvela con fidelidad, obséquiala con devoción.
Te doy palabra que si eres devoto verdadero de María, y eres perseverante en su devoción, alcanzarás en este mundo todas las gracias que necesitas, y en el otro la eterna gloria, que tanto te deseo. Amén.
ORACIONES Y LETANÍAS AL FINALIZAR EL QUINTO MISTERIO
Dios te salve Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. ¡Ea pues!, Señora y abogada nuestra: vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos, y después de este destierro, muéstranos a Jesús: fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!. Ruega por nosotros Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las divinas gracias y promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén
Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios; no deseches las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, ¡oh Virgen gloriosa y bendita! Amén.
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha. Sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio. Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica. Y tú, oh Príncipe de la Milicia Celestial, con el poder que Dios te ha conferido, arroja al infierno a Satanás, y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén.
Reza las Letanías
Señor, ten piedad de nosotros, Cristo, ten piedad de nosotros...
Por la señal de la santa cruz de nuestros enemigos líbranos señor Dios nuestro, en el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo.
Rezar el credo de los Apóstoles.
Que la Preciosa Sangre que brota de la sagrada cabeza de nuestro Señor Jesucristo nos cubra ahora y siempre. Amén.
Primera década
La mano derecha de nuestro Señor Jesús es clavada:
Por la preciosa llaga de tu mano derecha y por el dolor causado por el clavo que la atravesó, la Preciosa Sangre que brota de ella salve a los pecadores del mundo y convierta muchas almas. Amén.
Permanece en la misma cuenta y reza un Padre Nuestro y un Avemaría.
A continuación, en las cuentas pequeñas reza:
“Sangre Preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero”.
“Gloria”
Segunda década
La mano izquierda de nuestro Señor Jesús es clavada:
Por la preciosa llaga de tu mano izquierda y por el dolor causado por el clavo que la atravesó, la Preciosa Sangre que brota de ella libere almas del purgatorio y proteja a los moribundos de los ataques de los espíritus infernales. Amén.
Permanece en la misma cuenta y reza un Padre Nuestro y un Avemaría.
A continuación, en las cuentas pequeñas reza:
“Sangre Preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero”.
“Gloria”
Tercera década
El pie derecho de nuestro Señor Jesús es clavado:
Por la preciosa llaga de tu pie derecho y por el dolor causado por el clavo que lo atravesó, la Preciosa Sangre que brota de ella cubra los cimientos de la Iglesia católica contra los planes del reino oculto y los hombres malignos. Amén.
Permanece en la misma cuenta y reza un Padre Nuestro y un Avemaría.
A continuación, en las cuentas pequeñas reza:
“Sangre Preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero”.
“Gloria”
Cuarta década
El pie izquierdo de nuestro Señor Jesús es clavado:
Por la preciosa llaga de tu pie izquierdo y por el dolor causado por el clavo que atravesó, la Preciosa Sangre que brota de ella nos proteja en todos nuestros caminos de los planes y ataques de los espíritus malignos y sus agentes. Amén
Permanece en la misma cuenta y reza un Padre Nuestro y un Avemaría.
A continuación, en las cuentas pequeñas reza:
“Sangre Preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero”.
“Gloria”
Quinta década
El sagrado costado de nuestro Señor Jesús es traspasado:
Por la preciosa llaga de tu sagrado costado y por el dolor causado por la lanza que lo traspasó, la Preciosa Sangre y agua que brotan de ella sane a los enfermos, resucite a los muertos, solucione nuestros problemas presentes y nos enseñe el camino hacia nuestro Dios para la Gloria eterna. Amén
Permanece en la misma cuenta y reza un Padre Nuestro y un Avemaría.
A continuación, en las cuentas pequeñas reza:
“Sangre Preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero”.
“Gloria”
Oraciones finales
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra. Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos, y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Oh, clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas y divinas gracias de nuestro Señor Jesucristo.
Oh Preciosísima Sangre de Jesucristo, te honramos, te alabamos y te adoramos por tu obra de eterna alianza que trae paz a la humanidad. Sana las heridas en el Sacratísimo Corazón de Jesús. Consuela al Padre todopoderoso en su trono, y lava los pecados del mundo entero. Que todos te reverencien, oh Preciosa Sangre, ten misericordia. Amén.
Sacratísimo Corazón de Jesús, ten misericordia de nosotros.
Inmaculado Corazón de María, ruega por nosotros.
San José, esposo de María, ruega por nosotros.
Santos Pedro y Pablo, rueguen por nosotros.
San Juan al pie de la Cruz, ruega por nosotros.
Santa María Magdalena, ruega por nosotros.
Todos los grandes santos de nuestro Señor, rueguen por nosotros.
El Rosario de Maria nos libre de todo mal, alabemos noche y dia a la Reina Celestial y contigo Madre mia a la Santisima Trinidad.
Se utiliza un rosario común de cinco decenas.
1. Comenzar con un Padre Nuestro, Avemaría, y Credo.
2. Al comenzar cada decena (cuentas grandes del Padre Nuestro) decir:
"Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo,
la Sangre, el Alma y la Divinidad
de Tu Amadísimo Hijo,
Nuestro Señor Jesucristo,
para el perdón de nuestros
pecados y los del mundo entero."
3. En las cuentas pequeñas del Ave María:
"Por Su dolorosa Pasión,
ten misericordia de nosotros
y del mundo entero."
4. Al finalizar las cinco decenas de la coronilla se repite tres
veces:
"Santo Dios, Santo Fuerte,
Santo Inmortal, ten piedad de
nosotros y del mundo entero."
Según el diario de Santa María Faustina Kowalska
"Alienta a las personas a decir la Coronilla que te he dado... Quien la recite recibirá gran misericordia a la hora de la muerte. Los sacerdotes la recomendaran a los pecadores como su último refugio de salvación. Aun si el pecador mas empedernido hubiese recitado esta Coronilla al menos una vez, recibirá la gracia de Mi infinita Misericordia. Deseo conceder gracias inimaginables a aquellos que confían en Mi Misericordia."
"Escribe que cuando digan esta Coronilla en presencia del moribundo, Yo me pondré entre mi Padre y el, no como Justo Juez sino como Misericordioso Salvador."
Credo
Oraciones adicionales que se deseen
Peticiones
Nota: En cada misterio se reza un Padre Nuestro, 10 Ave Marias, 1 Gloria y 1 Jaculatoria.
MISTERIOS GOZOSOS (lunes y sábado)
1. La Encarnación del Hijo de Dios.
2. La Visitación de Nuestra Señora a Santa Isabel.
3. El Nacimiento del Hijo de Dios.
4. La Purificación de la Virgen Santísima.
5. La Pérdida del Niño Jesús y su hallazgo en el templo.
MISTERIOS DOLOROSOS (martes y viernes)
1. La Oración de Nuestro Señor en el Huerto.
2. La Flagelación del Señor.
3. La Coronación de espinas.
4. El Camino del Monte Calvario.
5. La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor.
MISTERIOS GLORIOSOS (miércoles y domingo)
1. La Resurrección del Señor.
2. La Ascensión del Señor.
3. La Venida del Espíritu Santo.
4. La Asunción de Nuestra Señora a los Cielos.
5. La Coronación de la Santísima Virgen.
MISTERIOS LUMINOSOS (jueves)
1. El Bautismo de Jesús en el Jordán.
2. La Autorrevelación de Jesús en las bodas de Caná.
3. El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión.
4. La Transfiguración.
5. La institución de la Eucaristía.
1 Padre Nuestro, 3 Ave Marias, 1 Gloria
Salve
Oraciones adicionales que se deseen.
María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.
Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador de cielo y tierra, de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero; engendrado, no creado, de la misma naturaleza que el Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.
Amén.
¡Oh! Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu Misericordia.
Amén.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
Amén.
Creo en Dios Padre, Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.
Y en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre, Todopoderoso.
Desde allí vendrá a juzgar a vivos y a muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna.
Amén.
Padre Nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
Amén.
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia. Vida, dulzura y esperanza nuestra. Dios te salve a tí clamamos los desterrados hijos de Eva. A tí suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra; vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos. Y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente!, ¡Oh piadosa!, ¡Oh dulce, siempre Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
Amén.
Dios te salve, María; llena eres de gracia: el Señor es contigo; bendita tú eres entre todos las mujeres; y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.