Todo pasa, todo cambia, el reloj no para, el almanaque siempre adelante, solo Ella, la Palabra del Buen Dios, permanece desde y hasta siempre. A Dios se le escucha en el silencio...y se le conoce en su Palabra.La hierba se seca, la flor se marchita, más la Palabra de nuestro Dios permanece por siempre.
Isaías 40: 8
Unidos en oración
Recibido
“No se preocupen por el día de mañana, porque mañana habrá tiempo para preocuparse”. Mt 6,34.No dejes que la ansiedad por lo que viene te robe la paz de lo que tienes hoy. Cada día trae su propia gracia, y Dios ya está obrando en lo que aún no ves.
Unidos en oraciónP. Julian Ospina
PALABRAS DEL SANTO PAPA LEÓN XIV (Lc 24,13-35)
Recibido
Los discípulos de Emaús caminaban tristes porque esperaban otro final, un Mesías que no conociera la cruz. A pesar de haber oído que la tumba está vacía, son incapaces de sonreír. Pero Jesús está a su lado y, con paciencia, les ayuda a comprender que el dolor no es la negación de la promesa, sino el modo en que Dios ha manifestado la medida de su amor (cf. Lc 24, 13-27). Cuando por fin se sientan a la mesa con Él y parten el pan, se les abren los ojos. Y se dan cuenta de que su corazón ya ardía, aunque no lo sabían (cf. Lc 24, 28-32). Esta es la mayor sorpresa: descubrir que bajo las cenizas del desencanto y del cansancio siempre hay un rescoldo vivo, a la espera de ser reavivado. Hermanos y hermanas, la resurrección de Cristo nos enseña que no hay historia tan marcada por el desengaño o el pecado que no pueda ser visitada por la esperanza. Ninguna caída es definitiva, ninguna noche es eterna, ninguna herida está destinada a permanecer abierta para siempre. Por distantes, perdidos o indignos que nos sintamos, no hay distancia que pueda apagar la fuerza infalible del amor de Dios. (Papa León XIV, Audiencia general, 8 de octubre de 2025)