¡GRACIAS, MEJOR NO!
Recibido
Rencor, odio, resentimiento, ira, solo dejan cosas malas en la vida. Cuando alguno de esos sentimientos nos quieren visitar, hagamos todo lo posible para no recibirlos en nuestro corazón y decirles: ¡gracias, mejor no!Rencor e ira son detestables; el pecador está habituado a ambos. Si un hombre alimenta la ira contra otro, ¿cómo puede esperar la curación del Señor? Si a él, un simple mortal, guarda rencor, ¿quién perdonará sus pecados? Recuerda los mandamientos y no guardes rencor a tu prójimo; recuerda la alianza del Altísimo y pasa por alto la ofensa.
Eclesiástico 27: 30. 28: 1,3,5,7
SEMILLA AGUSTINIANA
Recibido
¡Nadie ame a la Iglesia de manera que le molesten sus ganancias! ( Serm 296,15).P. Juan A. Cardenas
Unidos en oración
Recibido
“Bueno es el Señor; es refugio en el día de la angustia, y protector de los que en él confían”. Nah 1,7.Cuando todo parece tambalear, recuerda que no estamos solos. Dios no solo ve tu lucha, Él se convierte en tu refugio dentro de ella. La angustia no es el final de tu historia, es el escenario donde su fidelidad se hace más evidente.
Unidos en oración.P. Julian Ospina
PALABRAS DEL SANTO PAPA FRANCISCO (Lc 16, 19-31)
Recibido
Hasta que Lázaro estuvo bajo su casa, para el rico había posibilidad de salvación, abrir la puerta, ayudar a Lázaro, pero ahora que ambos están muertos, la situación se ha vuelto irreparable. Dios no es nunca llamado directamente en causa, pero la parábola advierte claramente: la misericordia de Dios hacia nosotros está relacionada con nuestra misericordia hacia el prójimo; cuando falta esta, también aquella no encuentra espacio en nuestro corazón cerrado, no puede entrar. Si yo no abro de par en par la puerta de mi corazón al pobre, aquella puerta permanece cerrada. También para Dios. Y esto es terrible. (…) Para convertirnos, no debemos esperar eventos prodigiosos, sino abrir el corazón a la Palabra de Dios, que nos llama a amar a Dios y al prójimo. La Palabra de Dios puede hacer revivir un corazón marchito y curarlo de su ceguera. (Francisco - Audiencia general, 18 de mayo de 2016)