Unidos en oración.
Recibido
“Contra toda esperanza, Abraham creyó y esperó, y de este modo llegó a ser padre de muchas naciones”. Rom 4,18.
Cuando todo parezca decir lo contrario, elige creerle a Dios. La fe no niega la realidad, pero sí confía en que Dios tiene la última palabra. Él siempre cumple lo que promete.
Unidos en oración.P. Julian Ospina
SEMILLA AGUSTINIANA
Recibido
El discípulo que dudaba exclamó repentinamente: ¡Señor mío y Dios mío!, después de haber tocado y reconocido las cicatrices. Las cicatrices descubrían que era el que había sanado todas las heridas en los demás. ¿Acaso el Señor no podía resucitar sin las cicatrices? [Sí], pero conocía las heridas existentes en el corazón de sus discípulos, y para sanar estas había conservado aquellas en su cuerpo. ¿Y qué dijo el Señor a quien ya le confesaba y le decía: Señor mío y Dios mío? Porque me has visto —dice— has creído; dichosos quienes no ven y creen. ¿Aquiénes se refería, hermanos, sino a nosotros? No solo a nosotros, sino también a los que existirán después de nosotros. Tras un breve espacio de tiempo, después de alejarse de los ojos mortales para afianzar la fe en los corazones, cuantos creyeron sin ver, y su fe tuvo gran mérito. Para adquirirla tan solo pusieron en movimiento su corazón piadoso, no su mano dispuesta a tocar ( Serm 88,2).P. Juan A. Cardenas
CAFEÍNA ESPIRITUAL
Recibido
"Durante este nuevo año, me propongo comenzar una nueva vida. No sé qué será de mí durante este año, pero me abandono enteramente a Ti, Dios mío".SANTA GEMMA GALGANI
1878-1903
Gemma Umberta Maria Galgani Landi, su nombre de Pila.
Fue una joven sencilla que se unió místicamente a Cristo, de quien recibió los estigmas. Además, _le fue concedido el don de ver a su Ángel de la Guarda. Gemma es patrona de quienes han perdido a sus padres y de quienes se esfuerzan por vivir la pureza.
PALABRAS DEL SANTO PAPA FRANCISCO (Mt 4,12-17, 23-25)
Recibido
Ahora, Jesús nos dice que el reino de los cielos está cerca, que Dios está cerca. Aquí está la novedad, el primer mensaje: Dios no está lejos, el que habita los cielos descendió a la tierra, se hizo hombre. Eliminó las barreras, canceló las distancias. No lo merecíamos: Él vino a nosotros, vino a nuestro encuentro. Y esta cercanía de Dios con su pueblo es una costumbre suya, desde el principio, incluso desde el Antiguo Testamento. Le dijo al pueblo: “Piensa: ¿Dónde hay una nación tan grande que tenga unos dioses tan cercanos como yo lo estoy contigo?” (cf. Dt 4,7). Y esta cercanía se hizo carne en Jesús. Es un mensaje de alegría: Dios vino a visitarnos en persona, haciéndose hombre. No tomó nuestra condición humana por un sentido de responsabilidad, no, sino por amor. Por amor asumió nuestra humanidad, porque se asume lo que se ama. Y Dios asumió nuestra humanidad porque nos ama y libremente quiere darnos esa salvación que nosotros solos no podemos darnos. Él desea estar con nosotros, darnos la belleza de vivir, la paz del corazón, la alegría de ser perdonados y de sentirnos amados. (PAPA FRANCISCO, DOMINGO DE LA PALABRA DE DIOS, 26 DE ENERO DE 2020)