Mi Dios Yo amo te alabo y te Bendigo. Y te doy Gracias y te suplico amado mio que, por los meritos de tu pasión de muerte y de tu cruz, te dignes con tu poder de Dios tocar y sanar a todos los que sufrimos, estamos enfermos y necesitamos que tu nos regales la salud. Amado mío, amado Dios estamos aquí porque te creemos. Tu lo puedes todo mi Dios eres grande y bueno. Que bueno que estemos aqui contigo y con la santa Virgen de la Esperanza. Bendita seas Madre de Jesús y Madre nuestra Calma nuestro dolor toca y sana nuestras enfermedades.
Estamos enfermos de que? Tu lo sabes mi Dios.
Nos duele todo mi señor. Por ello venimos a pedirte que serenes nuestro cuerpo del dolor calma todo lo que sentimos. Tu nos sanaras y nos harás libre de toda enfermedad.
AMÉN
Quédate conmigo, oh Jesús, porque el día empieza a morir y la vida pasa; se acercan la muerte, el juicio y la Eternidad.
Es necesario que renueve mis fuerzas para no detenerme en el camino, y para eso Te necesito a Ti.
Se hace tarde y se acerca la muerte, y yo tengo miedo a la oscuridad.
Temo a las tentaciones, la sequedad, la cruz, los sufrimientos.
¡Oh, cuánto Te necesito, Jesús mío, en esta noche de exilio!
Quédate conmigo esta noche, Jesús; con todos los peligros de esta vida, Te necesito.
Permíteme reconocerte como lo hicieron Tus discípulos al partir el pan, para que la Comunión sea luz que disperse las tinieblas, la fuerza que me sostenga y el gozo de mi corazón.
Quédate conmigo, oh, Jesús, para que a la hora de mi muerte desee permanecer unido a Ti, si no en la Comunión, al menos en gracia y amor.
Quédate conmigo, oh, Jesús; no Te pido consuelo divino, pues no lo merezco, pero la gracia de Tu Presencia, oh, esa sí Te la pido.
Quédate conmigo, Jesús, porque solo a Ti, Te busco.
Tu Amor, Tu Gracia, Tu Corazón, Tu Espíritu, porque Te amo y no pido más recompensa que la de amarte más y más.
Con un Amor firme Te amaré con todo mi corazón mientras viva y seguiré amándote por toda la Eternidad.
Amén
- San Padre Pio.
Puede ser orada en el lecho de la muerte, en el desanimo o con miedo.
Te doy gracias, Señor, por este don inapreciable que es la salud. Ayúdame a valorarlo, a disfrutarlo, a ser consciente de el, a agradecértelo y gastarlo en servicio a los demás.
Gracias Señor por el vigor, por la fuerza corporal, por la tensión de los músculos, la lucidez y el bienestar general.
Deseo que esta salud me sirva para ponerme enteramente al servicio del Reino, de la causa de los pobres, por la justicia, la libertad, la paz, la liberación de todos los pueblos. Que me gaste y me desgaste llevando alegría a los tristes, compañía a los que están solos, luz a los que están desconcertados.
Te recuerdo Señor a los que no disfrutan de salud. Ayúdales. Alivia sus dolores. Dales paz y serenidad, médicos y remedios. Que reencuentren pronto la salud.
Ayúdanos a todos a aceptar con fe que, finalmente, nuestra salud se quebrantará, por la muerte, y que, por ella, saldremos a tu encuentro y viviremos ya, definitivamente más allá de las limitaciones de nuestro cuerpo.
Por Jesucristo, tu Hijo, nuestro hermano, que experimentó también la salud, la enfermedad y la muerte.
Amén
Oh Virgen María, Salud de los enfermos,
que has acompañado a Jesús en el camino del Calvario
y has permanecido junto a la cruz en la que moría tu Hijo,
participando íntimamente de sus dolores,
acoge nuestros sufrimientos y únelos a los de Él,
para que las semillas esparcidas durante el Jubileo
sigan produciendo frutos abundantes en los años venideros.
Madre misericordiosa, con fe nos volvemos hacia Ti.
Alcánzanos de tu Hijo el que podamos volver pronto,
plenamente restablecidos, a nuestras ocupaciones,
para hacernos útiles al prójimo con nuestro trabajo.
Mientras tanto, quédate junto a nosotros en el momento
de la prueba y ayúdanos a repetir cada día contigo nuestro "sí",
seguros de que Dios sabe sacar de todo mal un bien
más grande.
Virgen Inmaculada, haz que los frutos del Año Jubilar
sean para nosotros y para nuestros seres queridos,
prenda de un renovado empuje en la vida cristiana,
para que en la contemplación del Rostro de Cristo Resucitado
encontremos la abundancia de la misericordia de Dios
y la alegría sin fin del Cielo.
Amén!
- San Juan Pablo II
Señor,
Tu conoces mi vida y sabes mi dolor,
Haz visto mis ojos llorar,
Mi rostro entristecerse,
Mi cuerpo lleno de dolencias
Y mi alma traspasada por la angustia.
Lo mismo que te pasó a ti
Cuando, camino de la cruz,
Todos te abandonaron
Hazme comprender tus sufrimientos
Y con ellos el Amor que Tu nos tienes.
Y que yo también aprenda
Que uniendo mis dolores a Tus Dolores
Tienen un valor redentor
por mis hermanos.
Ayúdame a sufrir con Amor,
Hasta con alegría.
Sí no es ¨posible que pase de mi este cáliz¨.
Te pido por todos los que sufren:
Por los enfermos como yo
Por los pobres, los abandonados,
los desvalidos, los que no tienen
cariño ni comprensión y se sienten solos.
Señor:
Sé que también el dolor lo permites Tu
Para mayor bien de los que te amamos.
Haz que estas dolencias que me aquejan,
Me purifiquen, me hagan más humano,
Me transformen y me acerque mas a Ti.
Amén.
- San Juan Pablo II
Señor Jesucristo, que para redimir a los hombres y sanar a los enfermos quisiste asumir nuestra condición humana, mira con piedad a N…, que está enfermo y necesita ser curado en el cuerpo y en el espíritu.
Reconfórtalo con tu poder para que levante su ánimo y pueda superar todos sus males; y, ya que has querido asociarlo a tu Pasión redentora, haz que confíe en la eficacia del dolor para la salvación del mundo.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
Señor Jesús, aquel (aquella) a quien amas está enfermo (a). Tú lo puedes todo; te pido humildemente que le devuelvas la salud. Pero, si son otros tus designios, te pido le concedas la gracia de sobrellevar cristianamente su enfermedad.
En los caminos de Palestina tratabas a los enfermos con tal delicadeza que todos venía a ti, dame esa misma dulzura, ese tacto que es tan difícil de tener cuando se esta sano.
Que yo sepa dominar mi nerviosismo para no agobiarle, que sepa sacrificar una parte de mis ocupaciones para acompañarlo(a), si es su deseo.
Yo estoy lleno de vida, Señor, y te doy gracias por ello. Pero haz que el sufrimiento de los demás me santifique, formándome en la abnegación y en la caridad.
Amén
Señor alivia a tus hijos necesitados de salud y de tu Amor, alivia sus almas, consuélalos Señor. Perdona sus pecados y cuando los llames a tu presencia permite Señor que entren en tu Reino.
Amén
Señor de los milagros, tú qué eres el médico de cuerpos y almas, inspira mi oración para implorarte con fé mi salud y la de mis seres queridos. Reconozco señor, mi indignidad, pero confío en que " una sola palabra tuya bastará para sanarme".
Tengo la seguridad de que me escuchas como has atendido las plegarias de incontables peregrinos que han alcanzado de tí paz y bienestar, salud y perdón.
Al verte clavado en la cruz, Señor de los milagros, reconozco el misterio del infinito amor con que derramaste tú sangré por mí, para devolverme la vida y salvarme. Quiero unirme a tu cruz, aceptando con amor los sufrimientos que trae la vida y ofrecerlos por la salvación del mundo. Señor de los Milagros, atiende favorablemente está súplica confiada.
Amén.
Querido Señor Jesús, curaste a todos los enfermos y atormentados por espíritus inmundos. Limpiaste a leprosos, abriste los ojos de los ciegos y al dar una simple orden, permitiste que los lisiados se levantaran y caminaran. Enviaste tu poder vivificante a todos los necesitados, incluidos a los que resucitaste de entre los muertos.
Médico divino, vengo a ti ahora con gran necesidad de tu intervención. Entrego mi vida y mi salud en tus manos amorosas. Te pido que envíes tu poder curativo a mi corazón, mente, cuerpo, alma y espíritu. Retira de mí cada mentira del enemigo y destruye todas las maldiciones de palabras que se han pronunciado contra mi salud.
Si he aceptado creencias médicas que no debería, te pido perdón y denuncio esas creencias ahora mismo. Rompo todos los acuerdos que he hecho con mi enfermedad y mis enfermedades. Denuncio cada síntoma de mi enfermedad y pido ser liberado por el poder de tu verdad.
Envía tu Espíritu Santo para renovar mi mente y limpiar mis pensamientos. Me niego a postrarme y seguir prestando atención a los síntomas de mi enfermedad. Por favor, aleja mi atención en mí mismo y ayúdame a concentrarme en tu amor duradero.
Oh Divino Médico, eres la fuente y la fuerza de mi recuperación. Muéstrame cómo proceder con tu plan para mi restauración. Entrego mi atención médica en tus manos amorosas. Por favor, ayúdame a discernir cada aspecto de mi tratamiento, medicamentos y proceso de recuperación, para que cada pensamiento y acción se ajuste a tu buena y perfecta voluntad para mi vida.
Amén.
Oh bendito y bienaventurado san Pantaleón, mártir por amor a Dios y médico por amor al prójimo que hiciste tanto bien cuando estabas en la tierra sanando enfermedades y padecimientos a quien a ti llegaba y solicitaba tu ayuda, hoy invoco con fe y esperanza tu glorioso nombre pues sé que Dios te concedió el don de ser nuestro valioso y poderoso mediador, y a través de ti, desde las Alturas, concede numerosos milagros y obra maravillas en favor de los enfermos.
Buen san Pantaleón, aclamado por los muchos milagros que obraste, tu que eres poderoso protector de los enfermos y benéfico patrón de los médicos, ruega por la sanación total de ....... que ahora está tan necesitado-a de salud, bendice las manos de sus médicos y haz que sean efectivas las medicinas que le administran, que no carezca de los mejores cuidados aleja de ....... los dolores y sufrimientos, dale ánimo, energía y esperanza para que no decaiga y crea en su curación.
San Pantaleón, por tus méritos, por tu gran corazón y generosidad te ruego hagas llegas mis peticiones a Dios y consigas sean escuchadas cuanto antes. Así sea.
Oh Dios Omnipotente, Tu que nos das salud y eres nuestra fortaleza, no nos desampares en esta ocasión, no apartes tu mirada de este siervo tuyo que te necesita, no dejes que la enfermedad agote más su cuerpo y por la intercesión del milagroso médico Pantaleón, conforta el cuerpo y el alma de ....... que ahora está padeciendo una dura enfermedad. Padre Todopoderoso que con amor nos cuidas envía tu poder curativo para que ....... recobre la salud.
Señor, por la intercesión del joven San Pantaleón, que por defender tu honor y no abandonar su fe cayó bajo los crueles golpes de sus perseguidores, te pedimos ayudes a ……. para que en breve recupere su vitalidad y salga de su cuerpo toda enfermedad, para que pueda alabarte y bendecirte por los siglos de los siglos. Te lo pedimos por tu Hijo Jesús, que es la salud y Luz del mundo.
Así sea. Rezar tres Padrenuestros, Avemaría y Gloria. (Repetir la oración y los rezos tres días seguidos.)
Señor Jesús, Médico divino,
que en tu vida terrena
tuviste predilección por los que sufren
y encomendaste a tus discípulos
el ministerio de la curación,
haz que estemos siempre dispuestos
a aliviar los sufrimientos de nuestros hermanos.
Haz que cada uno de nosotros,
consciente de la gran misión que le ha sido confiada,
se esfuerce por ser siempre instrumento
de tu amor misericordioso en su servicio diario.
Ilumina nuestra mente.
Guía nuestra mano.
Haz que nuestro corazón sea atento y compasivo.
Haz que en cada paciente
sepamos descubrir los rasgos de tu rostro divino.
Tú, que eres el camino,
concédenos la gracia de imitarte cada día
como médicos no sólo del cuerpo
sino también de toda la persona,
ayudando a los enfermos
a recorrer con confianza su camino terreno
hasta el momento del encuentro contigo.
Tú, que eres la verdad,
danos sabiduría y ciencia,
para penetrar en el misterio del hombre
y de su destino trascendente,
mientras nos acercamos a él
para descubrir las causas del mal
y para encontrar los remedios oportunos.
Tú, que eres la vida,
concédenos anunciar y testimoniar en nuestra profesión
el "evangelio de la vida",
comprometiéndonos a defenderla siempre,
desde la concepción hasta su término natural,
y a respetar la dignidad de todo ser humano,
especialmente de los más débiles y necesitados.
Señor, haznos buenos samaritanos,
dispuestos a acoger, curar y consolar
a todos aquellos con quienes nos encontramos
en nuestro trabajo.
A ejemplo de los médicos santos que nos han precedido,
ayúdanos a dar nuestra generosa aportación
para renovar constantemente las instituciones sanitarias.
Bendice nuestro estudio y nuestra profesión.
Ilumina nuestra investigación y nuestra enseñanza.
Por último, concédenos que,
habiéndote amado y servido constantemente
en nuestros hermanos enfermos,
al final de nuestra peregrinación terrena
podamos contemplar tu rostro glorioso
y experimentar el gozo del encuentro contigo,
en tu reino de alegría y paz infinita.
Amén.
Juan Pablo II
Mi buen Jesús, te alabo y adoro, te amo con todo mi corazón y agradezco tu entrega por nosotros en la Cruz, acudo ante Ti sabiendo que estás siempre a nuestro lado que todo lo ves, todo lo sabes y nunca abandonas. Tú que concedes vida en abundancia y eres medico verdadero y dador de salud, Tú que eres el Buen Pastor y cuidas de tu rebaño te ruego que desciendas y concedas tu protección y amparo a este ser querido que tanto padece por su enfermedad, apelo a tu infinito Amor, a tu bondad y clemencia, y solicito la gracia de la salud para ……. Nombre del enfermo
“Yo soy la Resurrección y la Vida”, que recibiendo y llevando en Ti mismo nuestras enfermedades, curabas las dolencias y males de cuantos se te acercaban; a Ti acudo lleno de esperanza, lleno de seguridad, para implorar de tu Sagrado y Divino Corazón. Señor Jesús compasivo, que al ciego de Jericó, que sentado junto al camino te decía en alta voz: “Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí”, le respondiste: “Recupera tu vista, tu fe te ha salvado”, y al momento pudo ver, te pido con toda mi fe: Señor, devuelve la salud a ... Nombre del enfermo
Omnipotente y sempiterno Dios, eterna salud de los que creen, escúchanos en bien de tus siervos enfermos, por quienes imploramos el auxilio de tu Misericordia; a fin de que recobrada la salud, te den en tu Iglesia ferviente acción de gracias.
Por Cristo Nuestro Señor. Así sea,
AMÉN.
Señor, Jesús, creo que estas vivo y resucitado. Creo que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del altar y en cada uno de los que en ti creemos. Te alabo y a te adoro. Te doy gracias, Señor, por venir hasta mí como pan vivo bajado del Cielo. Tu eres la plenitud de la vida. Tu eres la resurrección y la vida.
Tu eres, Señor, la salud de los enfermos. Hoy quiero presentarte todas mis enfermedades porque tú eres el mismo ayer, hoy y siempre y tú mismo me alcanzas hasta donde estoy. Tu eres el Eterno presente y tu me conoces… ahora, Señor te pido que tengas compasión de mí. Visitame a través de tu Evangelio para que todos reconozcan que tú estás vivo en tu Iglesia hoy; y que se renueve mi Fe y mi Confianza en ti.
Te lo suplico, Jesús. Ten compasión de mis sufrimientos físicos, de mis heridas emocionales y de cualquier enfermedad de mi alma. Ten compasión de mi, Señor. Bendíceme y haz que vuelva a encontrar la salud. Que mi fe crezca y me abra a las maravillas de tu amor, para que también sea testigo de tu Poder y de tu Compasión. Te lo pido, Jesús, por el Poder de tus Santas Llagas, por tu Santa Cruz y por tu preciosa Sangre. Sáname, Señor. Sana mi Cuerpo Sana mi Corazón Sana mi Alma Dame Vida y Vida en Abundancia.
Te lo pido por intercesión de María Santísima, tu Madre, la Virgen de los Dolores, la que estaba presente, de pie, cerca de la cruz. La que fue la primera en contemplar tus Santas Llagas y que nos diste por madre. Tu nos has revelado que ya has tomado sobre ti, todas nuestras dolencias y por Ti hemos sido Curados. Hoy, Señor, te presento en Fe todas mis enfermedades y te pido que me sanes Completamente Te pido por la Gloria del Padre del Cielo, que también sanes a los enfermos de mi familia y mis amigos.
Haz que crezcan en la Fe, en la Esperanza y que reciban la Salud para Gloria de tu Nombre. Para que tu Reino siga extendiéndose mas y mas en los Corazones a través de los signos y prodigios de tu Amor. Todo esto te lo pido, porque tu eres Jesus. Tu eres el buen pastor y todos somos ovejas de tu rebaño
Estoy tan seguro de tu Amor que aun antes de conocer el resultado de mi oración, en Fe, te digo: Gracias Jesús, por lo que tu vas a hacer en mi y en cada uno de ellos. Gracias por las enfermedades que tú estás sanando ahora, Gracias por los que tu estás visitando con tu Misericordia Amén
Amado Dios de infinita bondad, hoy vengo ante Ti a darte gracias por mi vida, por la dicha de haber despertado esta mañana a tu creación y a elevar ante ti una oración por la salud, seguro de que mis suplican serán escuchadas y en Ti hallarán respuesta. Amado Dios, hoy me presento ante Ti de rodillas, pues Tú no conoces de imposibles, para pedir por mi salud y por la salud de todas aquellas personas que hoy están pasando por alguna enfermedad.
Por favor cúbrenos con tu manto de sanación y cura cada una de las células enfermas de quienes ante Ti clamamos. Te pido que rompas las cadenas de todo malestar y a quien hoy en día este soportando problemas de salud, lo liberes, lo vuelvas sano y salvo, todo en tu maravilloso y poderoso nombre señor. Te pido también señor, que seas Tú caminando al lado de quienes han decidido recorrer el camino de la transformación y la sanación. Llena de fuerza y valor a quienes hoy soportan tratamientos médicos y permíteles mantener intacta su fe, pues a través de la fe es que ocurren los grandes y maravillosos milagros. Amado Dios, para Ti no hay imposibles y no existe enfermedad que no puedas sanar; porque Tú señor, le diste movimiento al paralítico, hiciste ver al ciego y que venciste a la muerte para liberarme del pecado. Por eso elevo mi clamor para pedirte que me bendigas a mí y a mi familia con un cuerpo sano.
Aleja de nuestro hogar toda enfermedad y habita con nosotros, llenando nuestras vidas de salud, entendimiento, bendiciones y prosperidad. Porque tu amor es infinito, y porque todo aquel que eleva oración ante Ti siempre ve tu obra en su vida, te doy gracias amado Dios. Porque la salud será conmigo y con los míos y porque los que están enfermos muy pronto serán salvos y sanos, te doy infinitas gracias Señor. Que en el cielo y en la tierra se haga siempre tu maravillosa voluntad, Amén.
Señor Jesús, Te agradezco por el don de la vida. Tú conoces las personas y las circunstancias que me han formado ya sea física como emocional y espiritualmente. Ellas, y las más íntimas experiencias de mi mente y de mi corazón, me han hecho la persona que soy ahora. Perdóname, Señor, por todas las veces que te he fallado, por mi fallos contra mi mismo y los demás.
Al mismo tiempo, perdono a todos los que me han fallado de alguna manera y me han herido. Ayúdame a ver que mi enfermedad tiene una parte muy importante en mi vida. Ella me ayudará a ser plenamente la persona que Tu quieres que yo sea. No permitas que yo pierda o desperdicie lo que Tu quieres hacer conmigo para hacer completa mi vida en esta tierra y para prepara mi vida contigo en el Cielo.
Ahora yo no puedo orar de la manera que quisiera. (Estoy dolorido, cansado confundido). Te pido que aceptes cada mi respiro como un acto de amor y de confianza en Ti. Tu eres mi Salvador. Yo quiero descansar sobre tu amante Corazón en la seguridad y en la paz, como un niño en los brazos de su padre. Yo sé que Tú no me abandonarás.
Te amo, mi Señor, quisiera amarte como Ella te amó. Amén.
(Para quienes padecen de cáncer) San Peregrino, humilde servidor del Señor y de Santa María, ven en mi ayuda y sosténme en mi debilidad. La enfermedad invade mi cuerpo y hace la vida incierta, la tristeza empaña mi corazón y mi fe desfallece. Por tus súplicas, alcánzame una fe viva, y una esperanza firme, a fin de que Dios tenga compasión de mí, me libre de todo mal, sane mi cuerpo y se cumpla su voluntad en mí.
Que en su ternura, sea fortalecido, en las pruebas y angustias que él me llame a vivir para ser siempre testimonio de su presencia en mi vida. ¡Oh San Peregrino, mi hermano en la fe, se mi protector y ruega por mí a Dios, Nuestro Señor, el Buen Pastor, a fin de que me conduzca un día a su morada de paz y de alegría, donde celebraré su amor, por los siglos de los siglos! Amén.
¡Oh amabilísima Virgen de Lourdes, Madre de Dios y Madre nuestra! Llenos de aflicción y con lágrimas fluyendo de los ojos, acudimos en las horas amargas de la enfermedad a vuestro maternal corazón, para pediros que derraméis a manos llenas el tesoro de vuestras misericordias sobre nosotros.
Indignos somos por nuestros pecados de que nos escuchéis: pero acordaos, os diré con vuestro siervo San Bernardo, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a Vos haya sido abandonado de Vos.¡Madre tierna! ¡Madre bondadosa! ¡Madre dulcísima! Ya que Dios obra por vuestra mano curaciones sin cuento en la Gruta prodigiosa de Lourdes, sanando tantas víctimas del dolor, guardad también una mirada de bendición para nuestro pobre enfermo…
Alcanzadle de vuestro Divino Hijo Jesucristo la deseada salud, si ha de ser para mayor gloria de Dios. Pero mucho más alcanzadnos a todos el perdón de nuestros pecados, paciencia y resignación en los sufrimientos y sobre todo un amor grande y eterno a nuestro Dios prisionero por nosotros en los Sagrarios.
Amén.
Virgen de Lourdes, rogad por nosotros.
Consuelo de los afligidos, rogad por nosotros.
Salud de los enfermos, rogad por nosotros.
Amén.