Cristo conmigo
Cristo a mi lado
Cristo delante
Cristo detrás
Cristo en mi alma
Cristo a mis pasos
Sobre mí, Cristo
Siempre estará
Cristo a mi diestra
Cristo a mi izquierda
Cristo mi escudo, mi protección
Cristo en mis sueños y en mi camino
Iluminando mi corazón
Cristo está en todos
Los que en mí piensen
Y en toda lengua
Que hable de mí
Cristo en los ojos de quien me mire
Y quien me oiga, le pueda oir
Cristo en mi alma
Cristo a mis pasos
Sobre mí, Cristo siempre estará
Glorioso San Jacinto, modelo de virtudes y ejemplo de santidad, tú que con tu disponibilidad y compromiso, pusiste tu vida al servicio del bien y de los enfermos, concédenos que nosotros podamos imitar tu ejemplo como auténticos discípulos de Cristo y miembros activos de la iglesia.
Permite que el amor, a la eucaristía y a la Santísima Virgen, de quienes fuiste tan celoso defensor, nos ayude a seguir las enseñanzas del Evangelio, a convertirnos diariamente, y a trabajar para hacer de nuestras familias verdaderos hogares cristianos. Haz que seamos constructores de paz en nuestra comunidad parroquial de Guasca.
A ti venimos para pedir tu protección de todo mal y pecado. Acrecienta nuestra poca fe y esperanza, para estar seguros de conseguir las gracias que necesitamos, pues tú eres un gran intercesor delante de Dios.
AMÉN
Santo Padre Claret, que fuisteis tan compasivo durante vuestra vida. Tended una mirada a cuantos invoca mos confiadamente vuestro valimiento: escuchad nuestras plegarias, remediad nuer as necesidades; concederinos especialmente la salud de este enfermo.
Amén.
¡Oh Gloriosa Santa Filomena, Virgen y Mártir!, ejemplo de fe y esperanza, generosa en la caridad, a Vos suplico, escuchad mi oración.
Desde el cielo donde reináis, haced caer sobre mi toda la protección y auxilio que necesito en este momento en que mis fuerzas enflaquecen.
Vos que sois tan poderosa junto a Dios, interceded por mi y alcánzadme la gracia que os pido (mencione la gracia que desea recibir).
jOh Santa Filomena!, ilustre por tantos milagros, rogad por mí. No me abandonéis, jamás dejéis de mirar como un rayo de esperanza sobre mí y mi familia. Apartad de mí las tentaciones, dad paz a mi alma y bendecid mi casa. jOh Santa Filomena!, por la sangre que derramasteis por amor a Jesucristo, alcánzadme la gracia que os pido (repita ahora su petición).
Rezar un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Santa Filomena, ayúdadme a alcanzar la gracia.
Te prometo que seré tu devoto y que manifestaré a otros necesitados lo milagrosa y bondadosa que eres.
Amén.
Bien cierto es, Agustín,
que tú nos convocas a la vida interior;
a esa vida que nuestra educación moderna,
totalmente proyectada hacia el mundo exterior, deja languidecer, por producirnos hastío.
Nosotros ya no sabemos recogernos;
no sabemos meditar;
no sabemos orar.
Si conseguimos entrar en nuestro espíritu,
nos enclaustramos dentro
y perdemos el sentido de la realidad exterior.
Y, si salimos afuera,
perdemos el sentido y el gusto
de la realidad interior y de la verdad
que sólo nos descubre
la ventana de la vida interior.
Ya no sabemos mantener
la justa relación entre inmanencia y transcendencia;
no sabemos encontrar
el sendero de la verdad y de la realidad,
porque hemos olvidado su punto de partida,
que es la vida interior,
y su punto de llegada,
que es Dios.
Agustín:
espoléanos hacia nosotros mismos;
enséñanos el valor y la inmensidad
del reino interior;
recuérdanos aquellas palabras tuyas:
"Subiré por medio del alma.";
implanta, en fin, en nuestras almas
tu mismo apasionamiento:
"¡Oh verdad, oh verdad,
qué suspiros tan profundos subían a ti
de lo más íntimo de mi alma!".
Agustín:
sé nuestro maestro de vida interior;
haz que, recuperándola,
nos recuperemos a nosotros mismos;
que, de nuevo en posesión de nuestra alma,
podamos descubrir dentro de ella
el reflejo, la presencia y la acción de Dios,
y que, dóciles a la invitación de nuestra verdadera naturaleza
y más dóciles aún al misterio de su gracia,
podamos alcanzar la sabiduría:
con el pensamiento, la Verdad;
con la Verdad, el Amor;
con el Amor, la plenitud de la Vida que es Dios.
Amén.
Oh Dios, autor de la paz y fuente de caridad, que concediste al bienaventurado Mariano un admirable espíritu de paciencia y entrega a pobres y enfermos, humildemente te pedimos, que fortalecidos por su intercesión, sirvamos con amor a nuestros hermanos.
Por nuestro Señor Jesucristo.
Dios, Padre rico en misericordia, que concediste a tu Siervo Ismael Perdomo, obispo, un entrañable amor a la Virgen María y las más admirables virtudes de fe, fortaleza, amor a los pobres, humilde abnegación, heroica paciencia y celo por la paz, concédenos por sus méritos la gracia que hoy solicitamos de tu infinita bondad (se hace la petición) para que así, seguros de su intercesión en el cielo, lo veamos prontamente entre el número de los santos.
Amén.
A ti recurro por ayuda e instrucciones, Santa Mónica, maravillosa ejemplo de firme oración. En tus amorosos brazos yo deposito mi hijo(a) (mencionar aquí los nombres), para que por medio de tu poderosa intercesión puedan alcanzar una genuina conversión a Cristo Nuestro Señor. A ti también apelo, madre de las madres, para que pidas a nuestro Señor me conceda el mismo espíritu de oración incesante que a ti te concedió. Todo esto te lo pido por medio del mismo Cristo Nuestro Señor. Amén.
Oh señor Dios mío Todopoderoso que tanto haz bendecido a tu amado siervo José gregorio Hernández y que por tu gran misericordia le has dado el poder de curar enfermos y socorrer a los necesitados, concédele Señor, si ha de ser para tu gloria, la gracia de curarme espiritual y corporalmente.
Amén.
Glorioso san Juan Evangelista, a vos acudimos,
llenos de confianza en vuestra intercesión.
Nos sentimos atraídos a vos con una especial devoción
y sabemos que nuestras súplicas serán
más agradables a Dios nuestro Señor, si vos,
que tan amado sois de Él, se las presentáis.
Vuestra caridad, reflejo admirable de la de Dios,
os inclina a socorrer toda miseria, a consolar toda pena
y a complacer todo deseo y necesidad,
si ello ha de ser provechoso para nuestra alma.
Mirad, pues,
nuestra necesidad de conocer al Maestro,
tú que estuviste cerca de Él.
Mira nuestros trabajos y necesidades,
nuestros buenos deseos,
y alcanzadnos que aseguremos cada día más
nuestro conocimiento del evangelio
del que tu fuiste un testigo privilegiado.
Amén
Me levanto hoy
Por medio de poderosa fuerza,
la invocación de la Trinidad,
Por medio de creer en sus Tres Personas,
Por medio de confesar la Unidad,
Del Creador de la Creación.
Me levanto hoy
Por medio de la fuerza del nacimiento de Cristo y su bautismo,
Por medio de la fuerza de Su crucifixión y su sepulcro,
Por medio de la fuerza de Su resurrección y asunción,
Por medio de la fuerza de Su descenso para juzgar el mal.
Me levanto hoy
Por medio de la fuerza del amor de Querubines,
En obediencia de Ángeles, En servicio de Arcángeles,
En la esperanza que la resurrección encuentra recompensa,
En oraciones de Patriarcas,En palabras de Profetas,
En prédicas de Apóstoles, En inocencia de Santas Vírgenes,
En obras de hombres de bien.
Me levanto hoy
Por medio del poder del cielo:
Luz del sol,
Esplendor del fuego,
Rapidez del rayo,
Ligereza del viento,
Profundidad de los mares,
Estabilidad de la tierra,
Firmeza de la roca.
Me levanto hoy
Por medio de la fuerza de Dios que me conduce:
Poder de Dios que me sostiene,
Sabiduría de Dios que me guía,
Mirada de Dios que me vigila,
Oído de Dios que me escucha,
Palabra de Dios que habla por mí,
Mano de Dios que me guarda,
Sendero de Dios tendido frente a mí,
Escudo de Dios que me protege,
Legiones de Dios para salvarme
De trampas del demonio,
De tentaciones de vicios,
De cualquiera que me desee mal,
Lejanos y cercanos,
Solos o en multitud.
Yo invoco éste día todos estos poderes entre mí y el malvado,
Contra despiadados poderes que se opongan a mi cuerpo y alma,
Contra conjuros de falsos profetas,
Contra las negras leyes de los paganos,
Contra las falsas leyes de los herejes,
Contra obras y fetiches de idolatría,
Contra encantamientos de brujas, forjas y hechiceros,
Contra cualquier conocimiento corruptor de cuerpo y alma.
Cristo escúdame hoy
Contra filtros y venenos, Contra quemaduras,
Contra sofocación, Contra heridas,
De tal forma que pueda recibir recompensa en abundancia.
Cristo conmigo,
Cristo frente a mí,
Cristo tras de mí,
Cristo en mí, Cristo a mi diestra,
Cristo a mi siniestra,
Cristo al descansar,
Cristo al levantar,
Cristo en el corazón de cada hombre que piense en mí,
Cristo en la boca de todos los que hablen de mí,
Cristo en cada ojo que me mira,
Cristo en cada oído que me escucha.
Me levanto hoy
Por medio de poderosa fuerza, la invocación de la Trinidad,
Por medio de creer en sus Tres Personas,
Por medio de confesar la Unidad,
Del Creador de la Creación.
Querida Santa Teresita,
la Iglesia necesita hacer resplandecer
el color, el perfume, la alegría del Evangelio.
¡Mándanos tus rosas!
Ayúdanos a confiar siempre,
como tú lo hiciste,
en el gran amor que Dios nos tiene,
para que podamos imitar cada día
tu caminito de santidad.
Amén.
- Papa Francisco
Señor Jesús: que a imitación de los Magos de Oriente vayamos también nosotros frecuentemente a adorarte en tu Casa que es el Templo y no vayamos jamás con las manos vacías. Que te llevemos el oro de nuestras ofrendas, el incienso de nuestra oración fervorosa, y la mirra de los sacrificios que hacemos para permanecer fieles a Ti, y que te encontremos siempre junto a tu Madre Santísima María y tu Sanrísimo Padre putativo, a quienes queremos honrar y venerar siempre como Madre Tuya y Madre nuestra, y Padre adoptivo Tuyo y Padre espiritual nuestro. Amén
Oh Dios, nuestro Padre,
gracias por habernos dado a Carlos,
modelo de vida para los jóvenes
y mensaje de amor para todos.
Tú haz hecho que se enamore
de tu hijo Jesús,
haciendo de la Eucaristía
su “autopista hacia el cielo”.
Tú le has dado a María
como Madre muy amada,
y haz hecho que con el Rosario
se convirtiese en un cantor de su ternura.
Acoge su oración por nosotros.
Mira sobre todo a los pobres,
a quienes él amó y ayudó.
También a mí concédeme,
por su intercesión,
la gracia que necesito...
Y haz que nuestra alegría sea plena,
conduciendo a Carlos entre los beatos
de tu Santa Iglesia,
a fin de que su sonrisa
siga resplandeciendo para nosotros
para gloria de tu nombre.
Amén.
AGUSTÍN, Padre y maestro, conocedor de los luminosos senderos de Dios y también de los tortuosos caminos de los hombres; admiramos las maravillas que la gracia divina ha obrado en ti, haciéndote apasionado testigo de la verdad y del bien, al servicio de los hermanos.
En este nuevo milenio marcado por la cruz de Cristo, enséñanos a leer la historia a la luz de la Providencia divina, que guía los acontecimientos hacia el encuentro definitivo con el Padre.
Oriéntanos hacia metas de paz, alimentando en nuestro corazón tu mismo anhelo por aquellos valores sobre los cuales es posible construir, con la fuerza que proviene de Dios, la ciudad a medida del hombre.
Que la profunda doctrina, que con amoroso y paciente estudio sacaste de las fuentes siempre vivas de la Escritura, ilumine a cuantos hoy son tentados por alienantes espejismos.
Dales el valor de emprender el camino hacia aquel hombre interior donde está a la espera Aquel que sólo puede dar la paz a nuestro corazón inquieto.
Muchos contemporáneos nuestros parecen haber perdido la esperanza de alcanzar, entre las numerosas ideologías enfrentadas, la verdad, de la que todavía en su intimidad conservan la abrasadora nostalgia.
Enséñales a no desistir jamás de la búsqueda, en la certeza de que, al final, su esfuerzo será premiado por el encuentro satisfactorio con la Verdad suprema que es fuente de toda
verdad creada.
Finalmente, san Agustín, transmítenos también a nosotros una chispa de ese ardiente amor por la Iglesia, la Católica madre de los santos, que sostuvo y animó las fatigas de tu largo ministerio.
Haz que caminando juntos, bajo la guía de los legítimos Pastores, alcancemos la gloria de la Patria celeste, donde, con todos los santos, podremos unirnos al cántico nuevo del aleluya sin fin.
Amén.
- San Juan Pablo II
Oh Bienaventurado Columbano, quien,
en tu celo por la extensión del Reino de Cristo
y la salvación de las almas,
pasaste tu vida en sufrimiento y exilio;
asiste y protege,
a los misioneros de nuestros días,
que dedican sus vidas a predicar el Evangelio
y testimoniar a Cristo por todo el mundo.
Obtén para ellos la prudencia y fortaleza
con la que venciste los peligros
que acechaban en tu camino,
también esa fe firme y ardiente caridad
que te permitieron soportar con gusto
las privaciones de esta vida
por el amor de Cristo.
Asístenos y protégenos también,
querido San Columbano
y ayúdanos a vivir para la gloria de Dios,
para que cuando nuestro peregrinar
por la vida haya terminado,
podamos gozar contigo
el descanso eterno del cielo
por Cristo nuestro Señor.
¡Amén!
Oh gran Agustín, nuestro padre y maestro!, conocedor de los luminosos caminos de Dios, y también de las tortuosas sendas de los hombres, admiramos las maravillas que la gracia divina obró en ti, convirtiéndote en testigo apasionado de la verdad y del bien, al servicio de los hermanos.
Al inicio de un nuevo milenio, marcado por la cruz de Cristo, enséñanos a leer la historia a la luz de la Providencia divina, que guía los acontecimientos hacia el encuentro definitivo con el Padre.
Oriéntanos hacia metas de paz, alimentando en nuestro corazón tu mismo anhelo por aquellos valores sobre los que es posible construir, con la fuerza que viene de Dios, la "ciudad" a medida del hombre.
La profunda doctrina que con estudio amoroso y paciente sacaste de los manantiales siempre vivos de la Escritura ilumine a los que hoy sufren la tentación de espejismos alienantes.
Obtén para ellos la valentía de emprender el camino hacia el "hombre interior", en el que los espera el único que puede dar paz a nuestro corazón inquieto.
Muchos de nuestros contemporáneos parecen haber perdido la esperanza de poder encontrar, entre las numerosas ideologías opuestas, la verdad, de la que, a pesar de todo, sienten una profunda nostalgia en lo más íntimo de su ser.
Enséñales a no dejar nunca de buscarla con la certeza de que, al final, su esfuerzo obtendrá como premio el encuentro, que los saciará, con la Verdad suprema, fuente de toda verdad creada.
Por último, ¡oh san Agustín!, transmítenos también a nosotros una chispa de aquel ardiente amor a la Iglesia, la Catholica madre de los santos, que sostuvo y animó los trabajos de tu largo ministerio.
Haz que, caminando juntos bajo la guía de los pastores legítimos, lleguemos a la gloria de la patria celestial donde, con todos los bienaventurados, podremos unirnos al cántico nuevo del aleluya sin fin.
Amén.
- San Juan Pablo II
Glorioso San Juan Bosco, que guiaste a los jóvenes a los pies de Nuestro Señor, y supiste moldearle su fe, llevaste hasta los lugares más lejanos la gloria de tu obra, derrama tu amor por los jóvenes de hoy en día que se ven expuestos a tantas tentaciones y trampas del diablo, especialmente por los sin abrigo y por aquellos que han caído en la droga y el alcoholismo.
Infunde también en los jóvenes un deseo ardiente por crecer espiritualmente y acercarse a Dios a través del servicio sacerdotal y religioso.
Amén.
Oh glorioso santo,tú que ves los males que nos afligen y oprimen, el incierto hoy y el más incierto mañana, y el dolor que se ha converido en el inseparable compañero de nuestra existencia, muévete a piedad de nuestra pobre condición.
También tú sufriste el malestar, la miseria, el abandono, la calumnia, la persecución y fue la experiencia del dolor la que te consoló y la ayuda de cuantos acudieron a tí. Ya que estás en el Cielo, junto a la Fuente Eterna de Caridad, Tú que sientes una compasión viva por nuestras desdichas, recurro a tí confiado para obtener la gracia ...(pedirla).
Oh glorioso santo, a tí nada te niega el Señor porque trabajaste mucho en la tierra para su honor y gloria: intercede por mí, consígueme la gracia implorada si es útil para mi alma, y obtenedme la conformidad del divino querer y la perseverancia en el bien. Que también yo pueda llegar un día a alabar y a agradecer, junto a tí, al Señor en el Paraiso.
Así sea.
Oh Señor Dios Mió Que Todo Lo Puedes
Y Que Habéis Acogido En Tu Seno A Vuestro Amado Siervo José Gregorio,
Que Por Vuestra Gran Misericordia Le Diste El Poder De Curar Enfermos En Este Mundo,
Dadle Señor La Gracia De Curarme , Como Medico Espiritual, Mi Alma Y Mi Cuerpo Si Ha De Ser Para Tu Gloria.
Te Pido Esto Señor Dios Mío En Nombre De Tu Amado Hijo Quien nos Enseñó A Orar Diciendo:
Padre Nuestro...
Bienaventurado P. Pío, testigo de fe y de amor. Admiramos tu vida como fraile Capuchino, como sacerdote y como testigo fiel de Cristo. El dolor marcó tu vida y te llamamos "Un crucificado sin Cruz".
El amor te llevó a preocuparte por los enfermos, a atraer a los pecadores, a vivir profundamente el misterio de la Eucaristía y del perdón.
Fuiste un poderoso intercesor ante Dios en tu vida, y sigues ahora en el cielo haciendo bien e intercediendo por nosotros.
Queremos contar con tu ayuda. Ruega por nosotros.
Lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Oh, Santo Padre Pío de Pietrelcina, tú que fuiste uno de los escogidos por Dios llevando impresas las llagas de nuestro Señor Jesucristo en tu propio cuerpo, motivo por el cual te catalogaron como el fraile estigmatizado, atiende nuestras súplicas e intercede por nuestros ante nuestro creador.
Te pido, oh bendito Padre Pío, ten piedad de mí y ayúdame a conseguir esto que tanto necesito para alcanzar un estado de tranquilidad, el cual no he podido conocer desde que algunos inconvenientes han llegado a mi vida.
Tú que con amor te preocupaste por los enfermos, lograste atraer a los pecadores ayudándolos a vivir profundamente el misterio de la Eucaristía y del perdón, y fuiste un poderoso intercesor ante Dios en tu vida, escucha la voz de mi oración y ruega por mí en esta causa desesperada.
A ti, San Pío de Pietrelcina, Dios te concedió el gran privilegio de participar, de forma noble y admirable, en la pasión de su propio hijo, por ende, acudo a ti con la intención de que puedas interceder por mi causa ante el Señor, para que me conceda la gracia de: (en este punto debes realizar tu petición de forma detallada).
Que llegue a mí un milagro bendito que me permita salir de la angustia, y que sea esa solución que hasta el momento había considerado imposible; necesito de tu ayuda para poder superar este difícil momento por el que estoy atravesando en mi vida, en el cual mis esfuerzos parecen ser en vano y la debilidad se apodera de todo mi ser.
Recurro a ti en busca de refugio y protección, poniendo toda mi fe en tu ayuda para tener lo que tanto ansía mi corazón, sí Dios lo considera apropiado, haciéndose su voluntad ahora y siempre por los siglos de los siglos.
Amén.
Oh Dios, que por mediación de la Santísima Virgen otorgaste a San Josemaría, sacerdote, gracias innumerables, escogiéndole como instrumento fidelísimo para fundar el Opus Dei, camino de santificación en el trabajo profesional y en el cumplimiento de los deberes ordinarios del cristiano: haz que yo sepa también convertir todos los momentos y circunstancias de mi vida en ocasión de amarte, y de servir con alegría y con sencillez a la Iglesia, al Romano Pontífice y a las almas, iluminando los caminos de la tierra con la luminaria de la fe y del amor.
Concédeme por la intercesión de San Josemaría el favor que te pido... (pídase).
Así sea. Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
Señor, tú que has querido que el martirio sea el supremo testimonio de la fe, concédenos, por la intercesión de los santos Juan Fisher y Tomás Moro, ratificar con nuestra vida la fe que profesamos con nuestros labios.
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén
Santo Tomás Moro y San Juan Fisher, rogad por nosotros.
Dios todopoderoso, que has derramado por toda la creación reflejos de tu infinita belleza y bondad, haciendo el hombre a tu imagen y semejanza, tanto amas a quienes se entregan totalmente, que nos los pones como modelo, quieres que les veneremos y haces innumerables beneficios y milagros por su intercesión.
Por ellos y mediante tu siervo San Pedro Canisio te rogamos nos concedas (mencionar aquí la petición) y con ello una mayor correspondencia a tu amor.
Amén
Oh glorioso San Benito, modelo sublime de todas las virtudes, vaso puro de la gracia de Dios. Heme aqui, humildemente postrado ante ti. ... Dulcemente te pido, que me consigas de Dios los favores y gracias de las cuales yo estoy tan necesitado, en las pruebas, en las miserias y en las aflicciones de la vida.
Amén
Gloriosa Santa Inés, que fuiste grande en la fe con tan corta edad, fuerte en las más difíciles pruebas, ejemplo para nosotros que debemos vivir dando testimonio de lo que creemos con nuestro ejemplo.
Gloriosa Santa Inés, que fuiste grande en la fe con tan corta edad, fuerte en las más difíciles pruebas, ejemplo para nosotros que debemos vivir dando testimonio de lo que creemos con nuestro ejemplo.
Ayúdanos Santa Inés a superar las pruebas estando siempre aferrados al corazón de Jesús. Sin perder la alegría y la pureza de nuestro interior.
Ruega por nosotros para que podamos un día en el que seamos llamados encontrarnos en el cielo para alabar y glorificar por toda la eternidada a Dios.
Amén
“Oh Padre,
que nos has dado el testimonio ardiente,
del joven Siervo de Dios Carlo Acutis,
que convirtió la Eucaristía en el centro de su vida
y la fuerza de su dedicación cotidiana
para que los demás también te amaran sobre todas las cosas,
haz que pueda
formar parte de los Beatos y los Santos de tu Iglesia.
Confirma mi fe,
alimenta mi esperanza,
fortalece mi caridad,
a imagen del joven Carlo,
que, creciendo en estas virtudes,
ahora vive a Ti.
Concédeme la gracia que tanto necesito…
Confío en Ti, Padre,
y en tu amadísimo Hijo Jesús,
en la Virgen María, nuestra dulcísima Madre,
y en la intercesión de Tu Siervo Carlo Acutis.
Amén."
Mónica, mira cómo tienes mucho mas de lo que habías deseado. Habías deseado un creyente, y tienes un religioso; habías deseado un cristiano, y tienes un doctor eximio de Cristo y de la fe. Pero esto no ha sido obra tuya, sino de Él, porque las palabras y las lágrimas penetran en el corazón cuando reciben fuerza de lo alto.
Amén
Oh gloriosísimo Apóstol San Judas! Siervo fiel y amigo de Jesús. El nombre del traidor que entregó a tu querido Maestro en manos de sus enemigos ha sido la causa de que muchos te hayan olvidado, pero la Iglesia te honra e invoca universalmente como patrón de los casos difíciles y desesperados.
Ruega por mí que soy tan miserable y haz uso, te ruego, de ese privilegio especial a tí concedido de socorrer visible y prontamente cuando casi se ha perdido toda esperanza.
Ven en mi ayuda en esta gran necesidad, para que reciba los consuelos y socorro del cielo en todas mis necesidades, tribulaciones y sufrimientos, particularmente (haga aquí cada una de sus súplicas especiales), y para que bendiga a Dios contigo y con todos los escogidos por toda la eternidad.
Te prometo, glorioso San Judas, acordarme siempre de este gran favor y nunca dejaré de honrarte como a mi especial y poderoso protector y hacer todo lo que pueda para fomentar tu devoción.
Amén.
¡Querida santa Brígida!
Hoy te rogamos que nos puedas elevar
Cerca del Señor y que permitas que la misericordia
De Jesucristo se apodere de nosotros.
Permítenos gozar de la voluntad de la Divina Provincia
Y has que cada vez seamos mejores devotos día a día.
El día de hoy, querida madre, yo acudo con
Humildad ante ti y ruego en tu nombre esta
Plegaria para que pueda obtener aquello que sin
Tu intercepción sería imposible que yo obtuviese.
¡Oh querida esperanza mía!
Por favor no me abandones en estas horas y sé
Mi guía para poder yo solventar
Esto por lo que atravieso.
Tú que eres la que hace lo posible imposible
Sé que oyes con atención mis súplicas.
Amén
Gloriosísimo padre San Francisco Javier, apóstol de las Indias, vaso escogido del Señor para llevar su santo nombre a las más remotas partes del mundo, sol cuyos rayos de santidad y celo alumbraron a los ciegos gentiles, taumaturgo esclarecido a cuya poderosa intercesión deben la vista los ciegos, oídos los sordos, fecundidad las estériles, salud los enfermos, puerto los náufragos.
Mi muy amado santo hazme participar de tu celo, abrázame en deseos de ganar almas a Dios, viviendo de modo que mi conducta sirva a todos de exhortación a la virtud.
Ruega a Dios Padre para que envíe mucho y fervorosos operarios que cultiven su dilatada viña.
Vela por América y en particular por nuestra patria, haz por fin que a imitación tuya venciéndonos a nosotros mismos, despreciando lo temporal y valorando lo eterno, demos gloria a la Trinidad Santísima, por los siglos infinitos.
ASÍ SEA
Señor, Dios nuestro, que hiciste del abad san Benito un esclarecido maestro en la escuela del divino servicio, concédenos, por su intercesión, que, prefiriendo tu amor a todas las cosas, avancemos por la senda de tus mandamientos con libertad de corazón. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
Amén
Acordaos ¡oh, glorioso San Antonio! amigo del Niño Jesús e hijo querido de María Inmaculada, que jamás se oyó decir que alguno de cuantos han recurrido a vos, implorando vuestra protección, haya sido abandonado. Animado de igual confianza, vengo a vos, ¡oh fiel consolador de los afligidos! y gimiendo bajo el peso de mis pecados me postro a vuestros pies y pecador como soy me atrevo a comparecer delante de vos. No desechéis, pues, mis súplicas, vos que sois tan poderosos cerca del Corazón de Jesús, antes bien, escuchadla favorablemente y dignaos acceder a ella.
Amén.
Oh Dios, que con el fin de llevar el evangelio a los esclavos negros, has dotado a San Pedro claver de admirable amor y paciencia, concédenos, por su intercesión y ejemplo, que superadas todas las discriminaciones raciales, amemos a todos los hombres con sincero corazón.
Por nuestro señor Jesucristo, tu hijo, que vive y reina contigo en la unidad del espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
Amén.
Glorioso San Alejo, que desde los primeros años anduviste por la hermosa senda de la virtud. Persuadido de que ella es la única que conduce a Dios; haz que yo pobre pecador, a imitación tuya abandonando las sendas tortuosas del pecado camine siempre por la vía de las virtudes cristianas y por esa pureza de corazón que siempre te acompaño alcanzadme del señor la gracia que solicito.
Amén
Se hace la petición y se reza.
Poderosa Santa Rita, ejemplo de madre dedicada al hogar, de esposa comprensiva y religiosa ejemplar, concédenos comprender los caminos del señor y llegar a la realización plena y perfecta de su voluntad. Enseñanos a abrir nuestro corazón a los pobres y ayúdanos en nuestras necesidades, de modo que podamos ofrecer a nuestras familias una vida digna.
Amén.
Padre misericordioso, te damos gracias por haber regalado la Espiritualidad de la Cruz a tu Iglesia, por medio de la Beata Concepción Cabrera, laica, mística y apóstol.
Por su intercesión, concédeme la gracia de... (petición de la necesidad particular o imperante), ... a fin de que esta laica, mística y apóstol sea contada entre tus santos.
Que su ejemplo sirva de estímulo a quienes formamos la Iglesia, para que, dóciles al Espíritu Santo, colaboremos con Jesucristo en la salvación del mundo. Amén.
Jesús Salvador de los hombres, ¡sálvalos, sálvalos!
Dios de infinita bondad,
que amas la inocencia y exaltas a los humildes,
concede que,
a imitación de los bienaventurados Francisco y Jacinta,
Te servimos en pureza de corazón,
para que podamos alcanzar el reino de los cielos.
Por Nuestro Señor Jesucristo,
tu Hijo
quien es Dios contigo en la unidad del Espíritu Santo.
Amén.
Dios Padre, concédeme, por intercesión de la beata Guadalupe, que sepa realizar con ella el trabajo ordinario con amor, y contagiar mi fe y alegría a todas las personas que me rodean, para que muchos más te conozcan y te amén. Dígnate otorgar la canonización de la beata Guadalupe, y concédeme por su intercesión el favor que te pido (pídase).
Amén.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria
ORACIÓN INICIAL.
Postrado a vuestros pies, oh amantísimo protector mío San Antonio, os ofrezco el piadoso ejercicio que voy a practicar para que me alcancéis del Señor el perdón de mis pecados, las virtudes propias de mi estado, la perseverancia final y la gracia especial que solicito con esta devoción. Más si ésta no me conviniese, obtenedme una perfecta conformidad en el divino beneplácito. Amén.
RESPONSORIO
Si buscas milagros, mira:
muerte y error desterrados,
miseria y demonio huidos,
leprosos y enfermos sanos.
El mar sosiega su ira,
redimense encarcelados,
miembros y bienes perdidos
recobran mozos y ancianos
El peligro se retira,
los pobres van remediados;
cuéntenlo los socorridos,
díganlo los paduanos.
El mar sosiega su ira,
redimense encarcelados,
miembros y bienes perdidos
recobran mozos y ancianos.
Ruega a Cristo
por nosotros,
Antonio glorioso y santo,
para que dignos así
de sus promesas seamos.
Amén.
ORACION FINAL
Haced, ¡oh, Señor!, que la intercesión de
vuestro confesor y doctor San Antonio
llena de alegría a vuestra Iglesia para
que siempre sea protegida por los
auxilios espirituales y merezca alcanzar
los eternos goces. Por Cristo
nuestro Señor.
Amén
Gloria al Padre, Gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo.
Señor, Dios nuestro, que infundiste en tu obispo San Fructuoso espíritu de verdad y de amor para apacentar a tu pueblo, concede a cuantos celebramos su memoria crecer en santidad, imitando su ejemplo, y recibir el auxilio de su intercesión.
Por Jesucristo nuestro Señor
Amen.
¡Oh Bienaventurado Apóstol, que, escogido entre los primeros, fuiste el primero de los Apóstoles que mereciste beber el Cáliz del Señor!
¡Oh gloriosa Nación Española, fortalecida con tal Patrón y enriquecida con la prenda de su Santo Cuerpo, por cuya intercesión te hizo tan grandes favores el Todopoderoso!
V/. Ruega por nosotros Bienaventurado Santiago.
R/. Para que seamos dignos de las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
Acepta, Señor, las súplicas que te dirigimos por medio de tu Apóstol Santiago, Patrono de España, y haz que la peregrinación a su Sepulcro, faro de unidad cristiana, nos disponga a recorrer juntos el camino que conduce a la gloria eterna.
Por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén.
Oh Dios, que a San Pío de Pietrelcina, sacerdote capuchino, le has concedido el insigne privilegio de participar, de modo admirable, de la pasión de tu Hijo: concédeme, por su intercesión, La gracia de(……) que ardientemente deseo y otórgame, sobre todo, que yo me conforme a la muerte de Jesús para alcanzar después la gloria de la resurrección. Gloria al Padre (3 veces)...
Señor Dios todopoderoso, que de entre tus fieles elegiste a San Josemaría Escrivá Balaguer, para que manifestara a sus hermanos el camino que conduce a ti, concédenos que su ejemplo nos ayude a seguir a Jesucristo, nuestro maestro, para que logremos así alcanzar un día, juntos con nuestros hermanos, la gloria de tu reino eterno. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
Amén
Te pedimos, Dios nuestro, que nos muestres el camino de la sabiduría y nos concedas con generosidad la fortaleza que caracterizó a Santa Rita para que, unidos en Cristo, seamos pacientes en los sufrimientos, y así podamos participar también del misterio de su Pascua. Por el mismo Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que contigo y el Espíritu Santo vive y reina en unidad, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
Señor, tú que te complaces en enaltecer siempre a los humildes, quisiste que San Francisco de Paula brillara con la gloria de una grande santidad; haz que nosotros sepamos seguir sus ejemplos de humildad y que, ayudados por su intercesión, tengamos parte con él en la herencia prometida a los mansos y humildes de corazón. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
Amen
Proclamamos, Señor, tu poder y humildemente te pedimos que, así como concediste a San Juan Brittos ser fiel imitador de la pasión de Cristo, así nos otorgues a nosotros que la fortaleza que manifestó en su martirio sea sostén de nuestra debilidad.
Por nuestro Señor Jesucristo.
Amén
Señor Dios todopoderoso, que suscitaste a San Vicente Ferrer como predicador infatigable del Evangelio, para que anunciara con insistencia la venida de Jesucristo, juez universal, haz que nosotros anhelemos la venida de tu Hijo, para que, cuando venga, podamos contemplarlo en su reino glorioso.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos, Amén
Oh Dios, fuente de la sabiduría, principio supremo de todas las cosas. Derrama tu luz en mi inteligencia y aleja de ella las tinieblas del pecado y de la ignorancia. Concédeme penetración para entender, memoria para retener, método para aprender, lucidez para interpretar y expresarme. Ayuda el comienzo de mi trabajo, dirige su progreso, corona su fin, por Cristo nuestro Señor.
Amén.
Oh glorioso San Roque, que por vuestro ardiente amor a Jesús habéis abandonado riquezas y honores y buscasteis la humillación, enseñadme a ser humilde ante Dios y los hombres. Alcanzadme la gracia de apreciar en su debido valor las riquezas y los honores de la vida para que no sean para mi lazos de eterna perdición.
Os lo pido humildemente, oh glorioso San Roque, para que seamos dignos de seguiros en el camino que lleva a la salvación eterna. Libradme de toda enfermedad corporal. Alcanzadme el favor que os pido si es para honra vuestra, gloria de Dios y salvación de mi alma.
Amén.
Dios misericordioso, que prodigaste tu amor y tus dones a Santa Laura Montoya, haciendola fiel discipula de tu Hijo y misionera de los mas pobres; concédenos, por su intercesión que, movidos por la fuerza de tu Espíritu, anunciemos a todos el evangelio, alcancemos el don de la paz y si es tu voluntad, encontremos ayuda en nuestra necesidad.
Amén.
¡Oh admirable y esclarecido protector mío, San Antonio de Padua! Siempre he tenido grandísima confianza en que me habéis de ayudar en todas mis necesidades, rogando por mi al Señor a quien servisteis, a la Virgen Santísima a quien amasteis y al divino Niño Jesús que tantos favores os hizo. Rogadles por mi, para que por vuestra poderosa intercesión me concedan lo que pido.
¡Oh Glorioso San Antonio! Pues las cosas perdidas son halladas por vuestra mediación y obráis tantos prodigios con vuestros devotos; yo os ruego y suplico me alcancéis de la Divina Majestad el recobrar la gracia que he perdido por mis pecados, y el favor que ahora deseo y pido, siendo para Gloria de Dios y bien de mi alma.
Amén.
Señor Jesús, que me conozca a mi y que te conozca a Ti,
Que no desee otra cosa sino a Ti.
Que me odie a mí y te ame a Ti. Y que todo lo haga siempre por Ti.
Que me humille y que te exalte a Ti.
Que no piense nada más que en Ti.
Que me mortifique, para vivir en Ti. Y que acepte todo como venido de Ti.
Que renuncie a lo mío y te siga sólo a Ti.
Que siempre escoja seguirte a Ti.
Que huya de mí y me refugie en Ti. Y que merezca ser protegido por Ti.
Que me tema a mí y tema ofenderte a Ti.
Que sea contado entre los elegidos por Ti.
Que desconfíe de mí y ponga toda mi confianza en Ti. Y que obedezca a otros por amor a Ti.
Que a nada dé importancia sino tan sólo a Ti. Que quiera ser pobre por amor a Ti.
Mírame, para que sólo te ame a Ti. Llámame, para que sólo te busque a Ti.
Y concédeme la gracia de gozar para siempre de Ti. Amén.
¡Oh Jesús, lleno de gracia y de caridad y víctima por los pecadores, que, impulsado por el amor a nuestras almas, quisiste morir crucificado, te ruego humildemente glorificar, también sobre esta tierra, al Siervo de Dios, Padre Pío de Pietrelcina, que en la participación generosa a tus sufrimientos, tanto te amó y tanto se prodigó por la gloria del Eterno Padre y por el bien de las almas ! Te suplico, oh Jesús, que me concedas, por su intercesión, la gracia. …, que ardientemente deseo. (Recitar tres Glorias)
¡Santa Teresita! Vengo a tus plantas lleno de confianza a pedirte favores. La Cruz de la vida me pesa mucho y no encuentro más que espinas entre sus brazos. ¡Florecitas de Jesús! Envía sobre mi alma una lluvia de flores de gracia y de virtud, para que pueda subir el Calvario de la vida embriagado en sus perfumes. Mándame una sonrisa de tus labios de cielo y una mirada de tus hermosos ojos… Que valen más tus caricias que todas las alegrías que el mundo encierra.
¡Dios mío! Por intercesión de Santa Teresita dame fuerza para cumplir con mi deber y concédeme la gracia que en esta oración te pido.
Amén.
Padre Celestial, nos has dado un modelo de vida en la Sagrada Familia de Nazaret. Ayúdanos, Padre amado, a hacer de nuestra familia otro Nazaret, donde reine el amor, la paz y la alegría. Que sea profundamente contemplativa, intensamente eucarística y vibrante con alegría.
Ayúdanos a permanecer unidos por la oración en familia en los momentos de gozo y de dolor. Enséñanos a ver a Jesucristo en los miembros de nuestra familia especialmente en los momentos de angustia. Haz que el corazón de Jesús Eucaristía haga nuestros corazones mansos y humildes como el suyo y ayúdanos a sobrellevar las obligaciones familiares de una manera santa. Haz que nos amemos más y más unos a otros cada día como Dios nos ama a cada uno de nosotros y a perdonarnos mutuamente nuestras faltas como Tú perdonas nuestros pecados.
Ayúdanos, oh Padre amado, a recibir todo lo que nos das y a dar todo lo que quieres recibir con una gran sonrisa. Inmaculado Corazón de María, causa de nuestra alegría, ruega por nosotros. Santos Ángeles de la Guarda permaneced a nuestro lado, guiadnos y protegednos.
Amén.
Oh, Señor, hazme un instrumento de Tu Paz .
Donde hay odio, que lleve yo el Amor.
Donde haya ofensa, que lleve yo el Perdón.
Donde haya discordia, que lleve yo la Unión.
Donde haya duda, que lleve yo la Fe.
Donde haya error, que lleve yo la Verdad.
Donde haya desesperación, que lleve yo la Alegría.
Donde haya tinieblas, que lleve yo la Luz.
Oh, Maestro, haced que yo no busque tanto ser consolado, sino consolar;
ser comprendido, sino comprender;
ser amado, como amar.
Porque es:
Dando , que se recibe;
Perdonando, que se es perdonado;
Muriendo, que se resucita a la
Vida Eterna.
Amén.